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        <title><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></title>
        <description><![CDATA[Tecnología y salud mental 👨🏻‍💻

Keep dreaming. ✨

🟣 🗓️ Purple pill since: July 11th 2023]]></description>
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      <pubDate>Thu, 25 Apr 2024 17:38:54 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Represión y matemáticas.]]></title>
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      <pubDate>Thu, 25 Apr 2024 17:38:54 GMT</pubDate>
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      <category>filosofia</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p>“La represión no es un mecanismo de defensa presente desde el origen; no puede engendrarse antes que se haya establecido una separación nítida entre actividad consciente y actividad inconsciente del alma, y su esencia consiste en rechazar algo de la conciencia y mantenerlo alejado de ella.” — S. Freud. La represión, 1915.</p>
</blockquote>
<p>Veremos que lo que hay en el origen es algo tan extraño que es necesario que sobre ello se funde alguna forma de negación. También veremos algo sobre el fracaso de esa negación y el fracaso de la formalización en el lenguaje. Y hacia el final, tal vez encontremos alguna utilidad en ver la represión como una operación matemática, un intento fallido de darle consistencia a la lenguajería humana.</p>
<h3>Primero, Freud.</h3>
<p>Tengamos en cuenta que aunque se encuentran presentes de manera muy sutil, tanto la idea de lugares como de jerarquías está presente en el pensamiento de Freud (y en el pensamiento humano en general, siempre que este es tridimensional).</p>
<blockquote>
<p>“…la satisfacción de la pulsión sometida a la represión sería sin duda posible y siempre placentera en sí misma, pero sería inconciliable con otras exigencias y designios. Por tanto, produciría placer en un lugar y displacer en otro. Tenemos, así, que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción.” -S. Freud. La represión.</p>
</blockquote>
<p>Pensemos el placer como una agitación (Excitación) inevitable en el sistema del lenguaje inferior, mientras que el displacer es la agitación (También es excitación) del sistema del lenguaje superior (Aquí está la jerarquía). La manera como utilizo aquí las expresiones “lenguaje inferior” y “lenguaje superior” es debido a una mera practicidad, no es que haya dos lenguajes distintos, sino que son dos caras de la misma moneda y están relacionados como un grafo embebido en una determinada superficie.</p>
<p>Para que haya represión es necesario que se haya establecido una separación entre al menos dos sistemas, a saber: consciente e inconsciente; y ese movimiento de escisión tiene su origen en la necesidad de establecer una <em>decisión</em> sobre una <em>paradoja o un enunciado indecidible</em>, cosa que veremos más adelante.</p>
<p>Es imposible que la pulsión exista idéntica a si misma en el sistema psíquico, en su lugar lo que aparece es una representación que la representa.</p>
<p>Cuando dicha representación causa un conflicto en el sistema consciente, es reprimida, se le excluye del sistema. Freud distinguía la represión primordial como esa negativa al acceso de la representación de la pulsión y la represión propiamente dicha como el esfuerzo de cacería de sus retoños, porque la pulsión no se queda quieta en el inconsciente, enseguida comienza a buscar caminos, se vale de otras representaciones, se distorsiona y hace un montón de malabares para acceder de manera indirecta a la consciencia ya sea como acto o como afecto. Entonces lo que aparece en la consciencia son los retoños más distantes pero aún ligados de una u otra forma a la pulsión.</p>
<p>La pulsión es al mismo tiempo imposible e inevitable, es irracional, su presencia agita (excita) el sistema psíquico.</p>
<p>Como dice Wittgenstein: <em>“De lo que no se puede hablar, hay que callar.”</em> Eso es la represión.</p>
<p>Si bien Freud hablaba de un conflicto en el sistema, dicho conflicto no es tanto con una regla establecida previamente, tampoco hay que pensarlo como un conflicto con un juicio moral, o con el exterior. Hace un momento hablaba de jerarquías, estas jerarquías son ilusiones secundarias, lo que hay “antes” es algo muy extraño, algo de otro orden. Lo que hay “antes” es <em>la imposibilidad de que un sistema registre o represente fielmente eso que existe en algún otro lado pero que al mismo tiempo no puede estar fuera de si ya que como tal no hay afuera ni adentro.</em></p>
<p>Como ya mencioné anteriormente, el pensamiento de Freud y el nuestro solo alcanzan a representar tres dimensiones. Imaginemos lo siguiente: Un cubo proyectando su sombra sobre una superficie plana.</p>
<p><a href="https://image.nostr.build/20c9f8bf4b4d2197e8764361707d0c04c69f64ddf7759cc837ba7b38178cb719.jpg" class="vbx-media" target="_blank"><img class="venobox" src="https://image.nostr.build/20c9f8bf4b4d2197e8764361707d0c04c69f64ddf7759cc837ba7b38178cb719.jpg"></a></p>
<p>Si la pulsión fuera el cubo, su sombra sería su representación en el sistema psíquico. Ahora pensemos que esto es una reducción de lo que realmente ocurre, como dije, sólo podemos pensar en tres dimensiones, pero en la verdad hay al menos dos más involucradas.</p>
<p>Entonces insisto, no se trata tanto de una exigencia o juicio moral que reprima la pulsión sino más bien de una imposibilidad de expresión que responda a alguna lógica, la prohibición viene después para suturar la brecha entre el objeto y su sombra. Nosotros como sujetos a la experiencia inconsciente-consciente habitamos un mundo de sombras.</p>
<h3>Paradojas, bucles y su negación.</h3>
<p>En su libro “Godel, Escher, Bach”, Douglas Hofstadter describe algo muy similar a la represión como la vengo planteando. En una breve reseña sobre historia de las matemáticas menciona como en la teoría de conjuntos de Cantor comienzan a aparecer paradojas e inconsistencias lógicas que en algún momento llegaron a poner en jaque a los matemáticos.</p>
<p>Los conjuntos básicamente son agrupaciones de cosas: el conjunto de las cosas rojas, el conjunto de los números naturales, el conjunto de los números transfinitos, hay conjuntos que contienen otros conjuntos, conjuntos que se contienen a si mismos… y ahí es donde comienzan los problemas, o mejor dicho: las paradojas (Y, al menos para mi, la diversión, otros dirán “la locura”).</p>
<p><strong>Paradoja de Russell:</strong></p>
<p>Russell pregunta: ¿El conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos forma parte de sí mismo?. La paradoja consiste en que si no forma parte de sí mismo, pertenece al tipo de conjuntos que no forman parte de sí mismos y por lo tanto forma parte de sí mismo. Caemos en un <em>bucle indecidible…</em></p>
<p>Como dije más arriba, de lo que se trata es de <em>“la imposibilidad de que un sistema registre o represente fielmente eso que existe en algún otro lado pero que al mismo tiempo no puede estar fuera de si ya que como tal no hay afuera ni adentro.”</em></p>
<p><strong>Paradoja de Epiménides:</strong></p>
<p><em>“Todos los cretenses son unos mentirosos.”</em></p>
<p>Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?</p>
<p>Otro <em>bucle.</em></p>
<p>Estos bucles van de lo falso a lo cierto, de lo positivo a lo negativo, presencia/ausencia, 0/1, (justo lo que está en juego en el Fort — Da del nieto de Freud (El cual de hecho se puede inscribir sobre una Banda de Möbius).</p>
<p><a href="https://image.nostr.build/89f2a01285e3b4d679e631038864159d3a6e905fdd281ec8c105d113294ea70c.jpg" class="vbx-media" target="_blank"><img class="venobox" src="https://image.nostr.build/89f2a01285e3b4d679e631038864159d3a6e905fdd281ec8c105d113294ea70c.jpg"></a></p>
<p>Arriba: Ilustración de M.C Escher.</p>
<p>Si lo invertimos y lo desarrollamos un poco más, tenemos la secuencia de la que emerge un sistema moral o la mera diferencia en el dualismo lenguajero:</p>
<p>1/0 → Presencia/ausencia → Positivo/negativo → Verdad/mentira → Bueno/malo</p>
<p>Lo que vemos emerger aquí es un orden y un juicio de valor o moral dónde antes no lo había. Y no sólo es un orden, sino que es un orden fundado en el supuesto de una contradicción que no hay. Recordemos que las paradojas en sí mismas son <em>indecidibles.</em></p>
<p>La represión no es otra cosa más que aquello que evita que nos volvamos locos y que previene que estos bucles nos impidan funcionar en el mundo. Porque el mundo que habitamos necesita que en algún momento lo <em>indecidible</em> sea <em>decidido</em> y eso marca la escisión <em>consciencia/inconsciente (decidibilidad/indecidibilidad).</em></p>
<p>Entonces cuando avanzamos un poco más allá de las matemáticas tradicionales que todos conocemos y entramos en el mundo complejo del lenguaje matemático inevitablemente aparecen paradojas y contradicciones lógicas. Sobre todo cuando los enunciados matemáticos hacen referencia a si mismos, es decir: cuando hablan de sí. Paradojas como el decir “yo miento”.</p>
<p>Un grafo embebido en una determinada superficie es un lenguaje hablando de si mismo, como dije, si bien usé en ese momento la distinción “lenguaje inferior” y “lenguaje superior”, fue para hacerlo todo más fácil a la imaginación.</p>
<p>De igual manera el cubo (pulsión) que proyecta su sombra sobre una superficie plana (representación de la pulsión) es un lenguaje hablando de si mismo.</p>
<p>Para no volvernos locos, hay que negar (reprimir) el bucle.</p>
<p>Habiendo tomado nota de esto, no es de sorprenderse que los mecanismos que operan en el psiquismo sean distintas formas de desviación:</p>
<p>En la neurosis: <em>Verdrängung (represión)</em>; En la psicosis: <em>Verwerfung (forclusión)</em>; y en la perversión: <em>Verleugnung (denegación)</em>.</p>
<p>Citando a Mladen Dolar: </p>
<blockquote>
<p>"There is a deviation of negation at stake, and if Hegelian negation is already a deviation, one deviating from its track and splitting into two, then what is at stake here we could describe as a deviation of deviation, a clinamen of clinamen, a redoubling of clinamen. Ver- is like a clinamen of nein, something inside and within the Hegelian negation of negation, yet slightly off track. Freud, who was so fond of puns and contingent word encounters, never spent any time pondering this Ver- which brings together his key terms as in a dream condensation."</p>
</blockquote>
<p>Véase el <a href="https://www.e-flux.com/journal/34/68360/hegel-and-freud/">artículo de Mladen Dolar sobre Hegel y Freud.</a></p>
<p>Volviendo a Douglas Hofstadter, el autor menciona que los lugares donde se dan estas contradicciones lógicas pueden ser más o menos difíciles de identificar ya que pueden existir en un solo paso (como la frase “yo miento”) o bien, estar distribuidos a lo largo de una serie de enunciados, lo que las hace más complicadas de hallar.</p>
<p>Por ejemplo, el Yo miento podría dividirse en dos oraciones:</p>
<p>1: La siguiente oración es falsa, 2: La oración anterior es verdadera.</p>
<p>¿Cómo decidimos si estas dos oraciones en conjunto son ciertas o falsas? Es al tratar de razonarlo que caemos en el <em>bucle</em> y este <em>bucle</em> “agita” (excita) el sistema pues amenaza su ilusión de consistencia (Un sistema (lenguaje formal) se considera consistente sólo cuando es imposible que en él se formen enunciados indecidibles.), al develar su inconsistencia.</p>
<p>Podríamos decir que causa placer en un lado (hay una cierta fascinación y extrañeza cuando percibimos el bucle) y displacer en el otro lado del sistema (Es incómodo no poder resolverlo). ¿Les suena familiar?</p>
<p>Repasemos la cita de Freud:</p>
<blockquote>
<p>“…la satisfacción de la pulsión sometida a la represión sería sin duda posible y siempre placentera en sí misma, pero sería inconciliable con otras exigencias y designios. Por tanto, produciría placer en un lugar y displacer en otro. Tenemos, así, que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción.”</p>
</blockquote>
<p>La satisfacción de la pulsión sería posible si el lenguaje fuera consistente. Pero el lenguaje es TODO menos eso (consistente). Eso es lo que implica el “no hay rapport sexual” lacaniano.</p>
<h3>Ahora viene la represión matemática.</h3>
<p>Al continuar con su breve recuento del drama matemático de las inconsistencias lógicas, Hofstadter menciona que hubo quienes, entre ellos Bertrand Russell, realizaron un intento por resolver estas inconsistencias, de ahí nació la teoría de tipos.</p>
<p>La solución que propusieron básicamente fue: reprimirlas. La represión se daría mediante la creación de una jerarquía en el lenguaje (lo que conocemos como metalenguaje y que Lacan afirmaba que no existía), dicha jerarquía crearía un “lenguaje superior” que enunciaría lo que se puede o no se puede formular en un “lenguaje inferior”, un “eso no se puede decir”.</p>
<blockquote>
<p>“De lo que no se puede hablar, hay que callar.”</p>
</blockquote>
<p>Entre esas prohibiciones, un mismo nivel del lenguaje no podría hacer referencia a si mismo. Evitando que el lenguaje se pusiera a hablar sobre sí mismo se pretendía eliminar las inconsistencias.</p>
<p>Entonces, para poder existir en un sistema formal de este tipo, la primera frase “La siguiente oración es falsa”, como está hablando de la siguiente oración, tendría que estar en un nivel superior, pero al mismo tiempo, la siguiente oración, al hablar de la anterior, también tendría que moverse un nivel arriba. Como no hay un nivel en el que se puedan ubicar sin causar inconsistencia, lo que pasa es que simple y llanamente son excluidas del sistema. Su posibilidad de existencia es rechazada y relegada al olvido.</p>
<p>Cito a Hofstadter:</p>
<blockquote>
<p>“… si uno no pudiera encontrar un nivel en el que el enunciado encaje, entonces el enunciado sería considerado como insignificante o sin sentido y olvidado”.</p>
</blockquote>
<p>Este “olvido” del que habla Hofstadter en las matemáticas sería el equivalente al olvido represivo del que habla Jean Allouch en su erotología analítica.</p>
<p>Esto solucionó el problema de la paradoja de Russell en matemáticas y actualmente se utiliza la teoría de tipos en computación y demás, además es la base para crear sistemas formales alternativos a la teoría de conjuntos.</p>
<p>Sin embargo, Hofstadter no parece satisfecho con esta solución:</p>
<blockquote>
<p>“Dichas teorías son extremadamente académicas y tienen poco que decir sobre las paradojas, excepto cuando surgen en sistemas especiales hechos a medida.”</p>
</blockquote>
<p>Precisamente como los sistemas computacionales.</p>
<p>Además de ser extremadamente académicas, estas teorías tampoco resuelven la paradoja de Epiménides, simplemente se decide no hablar de ella.</p>
<p>En la vida cotidiana, en el habla, este tipo de jerarquizaciones son absurdas. Incluso pueden parecernos el origen de una moral “no digas eso, está mal”. Recordemos aquí el breve trayecto que señalé arriba sobre la emergencia del orden y el juicio moral. No sorprende que esto se parezca bastante al juicio del superyó sobre el contenido psíquico.</p>
<h3>A manera de una conclusión parcial.</h3>
<p>Ya para concluir me gustaría citar nuevamente a Hofstadter y hacer un breve comentario sobre la formalización:</p>
<blockquote>
<p>“…el impulso de eliminar paradojas a cualquier costo, especialmente cuando esto requiere la creación de formalismos altamente artificiales, pone demasiado énfasis en una consistencia muy blanda, y muy poco en lo peculiar y bizarro, que hace a la vida y a las matemáticas interesantes. Claro que es importante intentar mantener la consistencia, pero cuando estos esfuerzos te obligan a construir una estupendamente horrible teoría, sabes que algo anda mal.”</p>
</blockquote>
<p>Yo agregaría que además con teoría no evitamos el retorno de lo reprimido olvidado. Lo que con el rigor teórico no se previene, quizás la práctica logre habilitar una posibilidad de descarga. De ahí la utilidad de la topología y de la palabra hablada en análisis.</p>
<p>Como decía Pierre Soury (según Patrick Valas): <em>Hacer topología es como lo que hacemos cuando hablamos.</em></p>
<p>Si algo nos enseñan las matemáticas y el psicoanálisis es que la formalización es imposible, solo hay formalización cuando se reprime la verdad que pone en riesgo la consistencia o que muestra (devela) la incompletitud del sistema de lenguaje.</p>
<p>Repito: la formalización es imposible, a no ser que se reprima una verdad fundamental. A no ser que nos olvidemos de las paradojas de los síntomas y los sueños, de todo el contenido inconsciente que precisamente es inconsciente a causa de su inconsistencia, de su extrañeza, de su imposibilidad de verificarse como verdadero o falso, imposible de encajar en un sistema de reglas que suturen para siempre la falta del sujeto. Y se que esto angustia, por eso, como decía Hofstadter, no está mal algo de consistencia, pero no hay que olvidar, no hay que reprimir, lo extraño.</p>
<p><a href="https://image.nostr.build/10bcae9cff9c03b917510ac75e1e5cb57bd7459c3e023ed41fb8f7dd2fe66890.jpg" class="vbx-media" target="_blank"><img class="venobox" src="https://image.nostr.build/10bcae9cff9c03b917510ac75e1e5cb57bd7459c3e023ed41fb8f7dd2fe66890.jpg"></a></p>
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<p>“La represión no es un mecanismo de defensa presente desde el origen; no puede engendrarse antes que se haya establecido una separación nítida entre actividad consciente y actividad inconsciente del alma, y su esencia consiste en rechazar algo de la conciencia y mantenerlo alejado de ella.” — S. Freud. La represión, 1915.</p>
</blockquote>
<p>Veremos que lo que hay en el origen es algo tan extraño que es necesario que sobre ello se funde alguna forma de negación. También veremos algo sobre el fracaso de esa negación y el fracaso de la formalización en el lenguaje. Y hacia el final, tal vez encontremos alguna utilidad en ver la represión como una operación matemática, un intento fallido de darle consistencia a la lenguajería humana.</p>
<h3>Primero, Freud.</h3>
<p>Tengamos en cuenta que aunque se encuentran presentes de manera muy sutil, tanto la idea de lugares como de jerarquías está presente en el pensamiento de Freud (y en el pensamiento humano en general, siempre que este es tridimensional).</p>
<blockquote>
<p>“…la satisfacción de la pulsión sometida a la represión sería sin duda posible y siempre placentera en sí misma, pero sería inconciliable con otras exigencias y designios. Por tanto, produciría placer en un lugar y displacer en otro. Tenemos, así, que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción.” -S. Freud. La represión.</p>
</blockquote>
<p>Pensemos el placer como una agitación (Excitación) inevitable en el sistema del lenguaje inferior, mientras que el displacer es la agitación (También es excitación) del sistema del lenguaje superior (Aquí está la jerarquía). La manera como utilizo aquí las expresiones “lenguaje inferior” y “lenguaje superior” es debido a una mera practicidad, no es que haya dos lenguajes distintos, sino que son dos caras de la misma moneda y están relacionados como un grafo embebido en una determinada superficie.</p>
<p>Para que haya represión es necesario que se haya establecido una separación entre al menos dos sistemas, a saber: consciente e inconsciente; y ese movimiento de escisión tiene su origen en la necesidad de establecer una <em>decisión</em> sobre una <em>paradoja o un enunciado indecidible</em>, cosa que veremos más adelante.</p>
<p>Es imposible que la pulsión exista idéntica a si misma en el sistema psíquico, en su lugar lo que aparece es una representación que la representa.</p>
<p>Cuando dicha representación causa un conflicto en el sistema consciente, es reprimida, se le excluye del sistema. Freud distinguía la represión primordial como esa negativa al acceso de la representación de la pulsión y la represión propiamente dicha como el esfuerzo de cacería de sus retoños, porque la pulsión no se queda quieta en el inconsciente, enseguida comienza a buscar caminos, se vale de otras representaciones, se distorsiona y hace un montón de malabares para acceder de manera indirecta a la consciencia ya sea como acto o como afecto. Entonces lo que aparece en la consciencia son los retoños más distantes pero aún ligados de una u otra forma a la pulsión.</p>
<p>La pulsión es al mismo tiempo imposible e inevitable, es irracional, su presencia agita (excita) el sistema psíquico.</p>
<p>Como dice Wittgenstein: <em>“De lo que no se puede hablar, hay que callar.”</em> Eso es la represión.</p>
<p>Si bien Freud hablaba de un conflicto en el sistema, dicho conflicto no es tanto con una regla establecida previamente, tampoco hay que pensarlo como un conflicto con un juicio moral, o con el exterior. Hace un momento hablaba de jerarquías, estas jerarquías son ilusiones secundarias, lo que hay “antes” es algo muy extraño, algo de otro orden. Lo que hay “antes” es <em>la imposibilidad de que un sistema registre o represente fielmente eso que existe en algún otro lado pero que al mismo tiempo no puede estar fuera de si ya que como tal no hay afuera ni adentro.</em></p>
<p>Como ya mencioné anteriormente, el pensamiento de Freud y el nuestro solo alcanzan a representar tres dimensiones. Imaginemos lo siguiente: Un cubo proyectando su sombra sobre una superficie plana.</p>
<p><a href="https://image.nostr.build/20c9f8bf4b4d2197e8764361707d0c04c69f64ddf7759cc837ba7b38178cb719.jpg" class="vbx-media" target="_blank"><img class="venobox" src="https://image.nostr.build/20c9f8bf4b4d2197e8764361707d0c04c69f64ddf7759cc837ba7b38178cb719.jpg"></a></p>
<p>Si la pulsión fuera el cubo, su sombra sería su representación en el sistema psíquico. Ahora pensemos que esto es una reducción de lo que realmente ocurre, como dije, sólo podemos pensar en tres dimensiones, pero en la verdad hay al menos dos más involucradas.</p>
<p>Entonces insisto, no se trata tanto de una exigencia o juicio moral que reprima la pulsión sino más bien de una imposibilidad de expresión que responda a alguna lógica, la prohibición viene después para suturar la brecha entre el objeto y su sombra. Nosotros como sujetos a la experiencia inconsciente-consciente habitamos un mundo de sombras.</p>
<h3>Paradojas, bucles y su negación.</h3>
<p>En su libro “Godel, Escher, Bach”, Douglas Hofstadter describe algo muy similar a la represión como la vengo planteando. En una breve reseña sobre historia de las matemáticas menciona como en la teoría de conjuntos de Cantor comienzan a aparecer paradojas e inconsistencias lógicas que en algún momento llegaron a poner en jaque a los matemáticos.</p>
<p>Los conjuntos básicamente son agrupaciones de cosas: el conjunto de las cosas rojas, el conjunto de los números naturales, el conjunto de los números transfinitos, hay conjuntos que contienen otros conjuntos, conjuntos que se contienen a si mismos… y ahí es donde comienzan los problemas, o mejor dicho: las paradojas (Y, al menos para mi, la diversión, otros dirán “la locura”).</p>
<p><strong>Paradoja de Russell:</strong></p>
<p>Russell pregunta: ¿El conjunto de los conjuntos que no forman parte de sí mismos forma parte de sí mismo?. La paradoja consiste en que si no forma parte de sí mismo, pertenece al tipo de conjuntos que no forman parte de sí mismos y por lo tanto forma parte de sí mismo. Caemos en un <em>bucle indecidible…</em></p>
<p>Como dije más arriba, de lo que se trata es de <em>“la imposibilidad de que un sistema registre o represente fielmente eso que existe en algún otro lado pero que al mismo tiempo no puede estar fuera de si ya que como tal no hay afuera ni adentro.”</em></p>
<p><strong>Paradoja de Epiménides:</strong></p>
<p><em>“Todos los cretenses son unos mentirosos.”</em></p>
<p>Sabiendo que él mismo era cretense, ¿decía Epiménides la verdad?</p>
<p>Otro <em>bucle.</em></p>
<p>Estos bucles van de lo falso a lo cierto, de lo positivo a lo negativo, presencia/ausencia, 0/1, (justo lo que está en juego en el Fort — Da del nieto de Freud (El cual de hecho se puede inscribir sobre una Banda de Möbius).</p>
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<p>Arriba: Ilustración de M.C Escher.</p>
<p>Si lo invertimos y lo desarrollamos un poco más, tenemos la secuencia de la que emerge un sistema moral o la mera diferencia en el dualismo lenguajero:</p>
<p>1/0 → Presencia/ausencia → Positivo/negativo → Verdad/mentira → Bueno/malo</p>
<p>Lo que vemos emerger aquí es un orden y un juicio de valor o moral dónde antes no lo había. Y no sólo es un orden, sino que es un orden fundado en el supuesto de una contradicción que no hay. Recordemos que las paradojas en sí mismas son <em>indecidibles.</em></p>
<p>La represión no es otra cosa más que aquello que evita que nos volvamos locos y que previene que estos bucles nos impidan funcionar en el mundo. Porque el mundo que habitamos necesita que en algún momento lo <em>indecidible</em> sea <em>decidido</em> y eso marca la escisión <em>consciencia/inconsciente (decidibilidad/indecidibilidad).</em></p>
<p>Entonces cuando avanzamos un poco más allá de las matemáticas tradicionales que todos conocemos y entramos en el mundo complejo del lenguaje matemático inevitablemente aparecen paradojas y contradicciones lógicas. Sobre todo cuando los enunciados matemáticos hacen referencia a si mismos, es decir: cuando hablan de sí. Paradojas como el decir “yo miento”.</p>
<p>Un grafo embebido en una determinada superficie es un lenguaje hablando de si mismo, como dije, si bien usé en ese momento la distinción “lenguaje inferior” y “lenguaje superior”, fue para hacerlo todo más fácil a la imaginación.</p>
<p>De igual manera el cubo (pulsión) que proyecta su sombra sobre una superficie plana (representación de la pulsión) es un lenguaje hablando de si mismo.</p>
<p>Para no volvernos locos, hay que negar (reprimir) el bucle.</p>
<p>Habiendo tomado nota de esto, no es de sorprenderse que los mecanismos que operan en el psiquismo sean distintas formas de desviación:</p>
<p>En la neurosis: <em>Verdrängung (represión)</em>; En la psicosis: <em>Verwerfung (forclusión)</em>; y en la perversión: <em>Verleugnung (denegación)</em>.</p>
<p>Citando a Mladen Dolar: </p>
<blockquote>
<p>"There is a deviation of negation at stake, and if Hegelian negation is already a deviation, one deviating from its track and splitting into two, then what is at stake here we could describe as a deviation of deviation, a clinamen of clinamen, a redoubling of clinamen. Ver- is like a clinamen of nein, something inside and within the Hegelian negation of negation, yet slightly off track. Freud, who was so fond of puns and contingent word encounters, never spent any time pondering this Ver- which brings together his key terms as in a dream condensation."</p>
</blockquote>
<p>Véase el <a href="https://www.e-flux.com/journal/34/68360/hegel-and-freud/">artículo de Mladen Dolar sobre Hegel y Freud.</a></p>
<p>Volviendo a Douglas Hofstadter, el autor menciona que los lugares donde se dan estas contradicciones lógicas pueden ser más o menos difíciles de identificar ya que pueden existir en un solo paso (como la frase “yo miento”) o bien, estar distribuidos a lo largo de una serie de enunciados, lo que las hace más complicadas de hallar.</p>
<p>Por ejemplo, el Yo miento podría dividirse en dos oraciones:</p>
<p>1: La siguiente oración es falsa, 2: La oración anterior es verdadera.</p>
<p>¿Cómo decidimos si estas dos oraciones en conjunto son ciertas o falsas? Es al tratar de razonarlo que caemos en el <em>bucle</em> y este <em>bucle</em> “agita” (excita) el sistema pues amenaza su ilusión de consistencia (Un sistema (lenguaje formal) se considera consistente sólo cuando es imposible que en él se formen enunciados indecidibles.), al develar su inconsistencia.</p>
<p>Podríamos decir que causa placer en un lado (hay una cierta fascinación y extrañeza cuando percibimos el bucle) y displacer en el otro lado del sistema (Es incómodo no poder resolverlo). ¿Les suena familiar?</p>
<p>Repasemos la cita de Freud:</p>
<blockquote>
<p>“…la satisfacción de la pulsión sometida a la represión sería sin duda posible y siempre placentera en sí misma, pero sería inconciliable con otras exigencias y designios. Por tanto, produciría placer en un lugar y displacer en otro. Tenemos, así, que la condición para la represión es que el motivo de displacer cobre un poder mayor que el placer de la satisfacción.”</p>
</blockquote>
<p>La satisfacción de la pulsión sería posible si el lenguaje fuera consistente. Pero el lenguaje es TODO menos eso (consistente). Eso es lo que implica el “no hay rapport sexual” lacaniano.</p>
<h3>Ahora viene la represión matemática.</h3>
<p>Al continuar con su breve recuento del drama matemático de las inconsistencias lógicas, Hofstadter menciona que hubo quienes, entre ellos Bertrand Russell, realizaron un intento por resolver estas inconsistencias, de ahí nació la teoría de tipos.</p>
<p>La solución que propusieron básicamente fue: reprimirlas. La represión se daría mediante la creación de una jerarquía en el lenguaje (lo que conocemos como metalenguaje y que Lacan afirmaba que no existía), dicha jerarquía crearía un “lenguaje superior” que enunciaría lo que se puede o no se puede formular en un “lenguaje inferior”, un “eso no se puede decir”.</p>
<blockquote>
<p>“De lo que no se puede hablar, hay que callar.”</p>
</blockquote>
<p>Entre esas prohibiciones, un mismo nivel del lenguaje no podría hacer referencia a si mismo. Evitando que el lenguaje se pusiera a hablar sobre sí mismo se pretendía eliminar las inconsistencias.</p>
<p>Entonces, para poder existir en un sistema formal de este tipo, la primera frase “La siguiente oración es falsa”, como está hablando de la siguiente oración, tendría que estar en un nivel superior, pero al mismo tiempo, la siguiente oración, al hablar de la anterior, también tendría que moverse un nivel arriba. Como no hay un nivel en el que se puedan ubicar sin causar inconsistencia, lo que pasa es que simple y llanamente son excluidas del sistema. Su posibilidad de existencia es rechazada y relegada al olvido.</p>
<p>Cito a Hofstadter:</p>
<blockquote>
<p>“… si uno no pudiera encontrar un nivel en el que el enunciado encaje, entonces el enunciado sería considerado como insignificante o sin sentido y olvidado”.</p>
</blockquote>
<p>Este “olvido” del que habla Hofstadter en las matemáticas sería el equivalente al olvido represivo del que habla Jean Allouch en su erotología analítica.</p>
<p>Esto solucionó el problema de la paradoja de Russell en matemáticas y actualmente se utiliza la teoría de tipos en computación y demás, además es la base para crear sistemas formales alternativos a la teoría de conjuntos.</p>
<p>Sin embargo, Hofstadter no parece satisfecho con esta solución:</p>
<blockquote>
<p>“Dichas teorías son extremadamente académicas y tienen poco que decir sobre las paradojas, excepto cuando surgen en sistemas especiales hechos a medida.”</p>
</blockquote>
<p>Precisamente como los sistemas computacionales.</p>
<p>Además de ser extremadamente académicas, estas teorías tampoco resuelven la paradoja de Epiménides, simplemente se decide no hablar de ella.</p>
<p>En la vida cotidiana, en el habla, este tipo de jerarquizaciones son absurdas. Incluso pueden parecernos el origen de una moral “no digas eso, está mal”. Recordemos aquí el breve trayecto que señalé arriba sobre la emergencia del orden y el juicio moral. No sorprende que esto se parezca bastante al juicio del superyó sobre el contenido psíquico.</p>
<h3>A manera de una conclusión parcial.</h3>
<p>Ya para concluir me gustaría citar nuevamente a Hofstadter y hacer un breve comentario sobre la formalización:</p>
<blockquote>
<p>“…el impulso de eliminar paradojas a cualquier costo, especialmente cuando esto requiere la creación de formalismos altamente artificiales, pone demasiado énfasis en una consistencia muy blanda, y muy poco en lo peculiar y bizarro, que hace a la vida y a las matemáticas interesantes. Claro que es importante intentar mantener la consistencia, pero cuando estos esfuerzos te obligan a construir una estupendamente horrible teoría, sabes que algo anda mal.”</p>
</blockquote>
<p>Yo agregaría que además con teoría no evitamos el retorno de lo reprimido olvidado. Lo que con el rigor teórico no se previene, quizás la práctica logre habilitar una posibilidad de descarga. De ahí la utilidad de la topología y de la palabra hablada en análisis.</p>
<p>Como decía Pierre Soury (según Patrick Valas): <em>Hacer topología es como lo que hacemos cuando hablamos.</em></p>
<p>Si algo nos enseñan las matemáticas y el psicoanálisis es que la formalización es imposible, solo hay formalización cuando se reprime la verdad que pone en riesgo la consistencia o que muestra (devela) la incompletitud del sistema de lenguaje.</p>
<p>Repito: la formalización es imposible, a no ser que se reprima una verdad fundamental. A no ser que nos olvidemos de las paradojas de los síntomas y los sueños, de todo el contenido inconsciente que precisamente es inconsciente a causa de su inconsistencia, de su extrañeza, de su imposibilidad de verificarse como verdadero o falso, imposible de encajar en un sistema de reglas que suturen para siempre la falta del sujeto. Y se que esto angustia, por eso, como decía Hofstadter, no está mal algo de consistencia, pero no hay que olvidar, no hay que reprimir, lo extraño.</p>
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      <title><![CDATA[El compromiso imposible entre cuerpos y símbolos.]]></title>
      <description><![CDATA[]]></description>
             <itunes:subtitle><![CDATA[]]></itunes:subtitle>
      <pubDate>Wed, 17 Apr 2024 18:29:27 GMT</pubDate>
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      <category>psicoanalisis</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El ser humano somete su cuerpo a un tratamiento simbólico que se aparta progresivamente de los caminos de la “naturaleza”. En sí misma, la idea de una “naturaleza” en el ser humano es conflictiva, por el momento usemos esta palabra simplemente para pensar en un cuerpo que no estuviera atravesado por lo simbólico. Un poquito siguiendo a Lacan: la vida meramente orgánica y la vida simbólica son cosas muy distintas.</p>
<p>Freud ya señalaba como en el ser humano de cierta forma la sexualidad está desviada. Es al exagerar en ese apartamiento de lo natural que nuestro cuerpo se resiste o sufre por medio de la enfermedad (ya sea esta clasificada como orgánica o mental, lo cual no deja de ser nuevamente un tratamiento simbólico), porque en sí mismo lo simbólico que tiene que ver con las palabras no alcanza a representar satisfactoriamente lo que el cuerpo experimenta. Esta es una de las razones por las que considero que un psicoanálisis es más que sólo “apalabrar”.</p>
<p>Si bien este tratamiento simbólico del cuerpo es necesario (o más que necesario: inevitable) a causa de nacer con una cierta insuficiencia orgánica para moverse en el mundo sin el lenguaje (Como si el lenguaje compensara la capacidad orgánica de caminar o cazar su propio alimento), la exageración de este camino acaba maltratando y deteriorando el cuerpo.</p>
<p>Las llamadas enfermedades mentales no son más que la insistencia y el recuerdo de que la palabra no corresponde a la cosa que nombra, e incluso que al nombrarla se la acerca un poquito más a su muerte. Sobre todo cuando hablamos del cuerpo.</p>
<blockquote>
<p>“Es el intento imposible del compromiso entre cuerpos y símbolos”, según Ernest Becker.</p>
</blockquote>
<p>Estamos tan acostumbrados a la idea de tener un dominio sobre nosotros mismos o sobre la realidad que muchas veces acabamos forzando ese compromiso imposible entre cuerpos y símbolos. Veo esto como una forma de negación y sobrecompensación de la realidad de nuestra “naturaleza”: que no existimos más allá de este pedazo de carne que habitamos como un cuerpo. Y que al no ser nada más allá de nuestro cuerpo, vamos a morir con él. Así como también del hecho de que (contrario a lo que el pensamiento nos permite imaginar) el Yo como agente no se encuentra en el centro de la actividad psíquica. Es por esto que las ideologías de autoexplotación que lucran con la idea de que “querer es poder” o de que uno “debe de poder” con algo tienen un costo que acaba traduciéndose en frustración, angustia y un desgaste anímico y corporal imposibles de sostener.</p>
<p>Agrego además que el dualismo en este tratamiento simbólico empeora las cosas. El dualismo cartesiano le ha hecho gran daño a la concepción que el ser humano tiene de sí al separar la mente y el cuerpo cuando de hecho son una y la misma cosa. Pero no solo el dualismo cartesiano que separa la mente del cuerpo como si fueran dos cosas distintas, sino también el dualismo en toda categoría que le supongamos al mundo.</p>
<blockquote>
<p>“Crecer es ocultar la masa de tejido interno cicatrizado que palpita en nuestros sueños” — Ernest Becker.</p>
</blockquote>
<p>Hoy concibo a lo inconsciente como esa palpitación (no necesariamente una palpitación orgánica literal) que insiste en recordarnos el fracaso de ese compromiso entre cuerpos y símbolos y del error del dualismo.</p>
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      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>El ser humano somete su cuerpo a un tratamiento simbólico que se aparta progresivamente de los caminos de la “naturaleza”. En sí misma, la idea de una “naturaleza” en el ser humano es conflictiva, por el momento usemos esta palabra simplemente para pensar en un cuerpo que no estuviera atravesado por lo simbólico. Un poquito siguiendo a Lacan: la vida meramente orgánica y la vida simbólica son cosas muy distintas.</p>
<p>Freud ya señalaba como en el ser humano de cierta forma la sexualidad está desviada. Es al exagerar en ese apartamiento de lo natural que nuestro cuerpo se resiste o sufre por medio de la enfermedad (ya sea esta clasificada como orgánica o mental, lo cual no deja de ser nuevamente un tratamiento simbólico), porque en sí mismo lo simbólico que tiene que ver con las palabras no alcanza a representar satisfactoriamente lo que el cuerpo experimenta. Esta es una de las razones por las que considero que un psicoanálisis es más que sólo “apalabrar”.</p>
<p>Si bien este tratamiento simbólico del cuerpo es necesario (o más que necesario: inevitable) a causa de nacer con una cierta insuficiencia orgánica para moverse en el mundo sin el lenguaje (Como si el lenguaje compensara la capacidad orgánica de caminar o cazar su propio alimento), la exageración de este camino acaba maltratando y deteriorando el cuerpo.</p>
<p>Las llamadas enfermedades mentales no son más que la insistencia y el recuerdo de que la palabra no corresponde a la cosa que nombra, e incluso que al nombrarla se la acerca un poquito más a su muerte. Sobre todo cuando hablamos del cuerpo.</p>
<blockquote>
<p>“Es el intento imposible del compromiso entre cuerpos y símbolos”, según Ernest Becker.</p>
</blockquote>
<p>Estamos tan acostumbrados a la idea de tener un dominio sobre nosotros mismos o sobre la realidad que muchas veces acabamos forzando ese compromiso imposible entre cuerpos y símbolos. Veo esto como una forma de negación y sobrecompensación de la realidad de nuestra “naturaleza”: que no existimos más allá de este pedazo de carne que habitamos como un cuerpo. Y que al no ser nada más allá de nuestro cuerpo, vamos a morir con él. Así como también del hecho de que (contrario a lo que el pensamiento nos permite imaginar) el Yo como agente no se encuentra en el centro de la actividad psíquica. Es por esto que las ideologías de autoexplotación que lucran con la idea de que “querer es poder” o de que uno “debe de poder” con algo tienen un costo que acaba traduciéndose en frustración, angustia y un desgaste anímico y corporal imposibles de sostener.</p>
<p>Agrego además que el dualismo en este tratamiento simbólico empeora las cosas. El dualismo cartesiano le ha hecho gran daño a la concepción que el ser humano tiene de sí al separar la mente y el cuerpo cuando de hecho son una y la misma cosa. Pero no solo el dualismo cartesiano que separa la mente del cuerpo como si fueran dos cosas distintas, sino también el dualismo en toda categoría que le supongamos al mundo.</p>
<blockquote>
<p>“Crecer es ocultar la masa de tejido interno cicatrizado que palpita en nuestros sueños” — Ernest Becker.</p>
</blockquote>
<p>Hoy concibo a lo inconsciente como esa palpitación (no necesariamente una palpitación orgánica literal) que insiste en recordarnos el fracaso de ese compromiso entre cuerpos y símbolos y del error del dualismo.</p>
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      <title><![CDATA[Consideraciones para una primera lectura de los seminarios de Jacques Lacan.]]></title>
      <description><![CDATA[]]></description>
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      <pubDate>Wed, 17 Apr 2024 18:25:30 GMT</pubDate>
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      <category>psicoanalisis</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>La lectura de los seminarios de Lacan puede ser un recorrido bastante complicado si se los aborda como si fueran un libro académico en el que uno espera encontrar un saber conceptual desglosado de manera armoniosa y con un lenguaje sencillo para el que se asume en posición de estudiante.</p>
<p>Para bien o para mal, el estilo de Lacan se revela de entrada como rebuscado, sinuoso, barroco y en ocasiones puede volverse un dolor de cabeza seguirle el hilo de las ideas.</p>
<p>Creo que es necesario tener en cuenta el estilo de textos ante los que estamos cuando abordamos los seminarios (específicamente los seminarios, ya que los escritos y las diversas conferencias requerirán consideraciones distintas) de este psicoanalista. Al menos estar advertidos puede evitarnos la sorpresa de estar ante un ejercicio de lectura inusual por la misma naturaleza del inusual seminario de este señor. Inusual a causa tanto de la personalidad de Lacan como de las implicaciones políticas que tuvo el establecimiento de dichos ejercicios de enseñanza.</p>
<p>Veamos algunas consideraciones y comentarios a tener en cuenta ante una primer aproximación a la lectura de estos textos.</p>
<h3>¿Qué es un seminario?</h3>
<p><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Seminar">El seminario</a> es un tipo de instrucción sobre un tema impartida por alguien a quien el grupo le confiere una cierta autoridad en la materia que está impartiendo, pero sin que este esté exento de ser cuestionado o puesto en duda por los asistentes. El término en latín “seminarium” hace referencia a la superficie o el espacio (el pedazo de tierra) sobre el que se plantan las semillas. Podríamos decir que el seminarista busca con la palabra plantar semillas que germinen en aquellos que lo escuchan, que a pesar de tener su origen en el pensamiento o el entendimiento del seminarista y su dominio sobre el tema, germinarán en cada uno de los oyentes adoptando una forma singular en cada uno. Esto previene que el saber se cristalice y se institucionalice de manera demasiado rígida. También cabe señalar que la enseñanza en un seminario requiere de un esfuerzo mayor que otras formas de transmisión académica más concretas, por lo que suele usarse en los niveles de estudios superiores.</p>
<h3>El seminario como dispositivo.</h3>
<p>La idea del dispositivo puede sernos útil para pensar en lo que ocurre en un espacio destinado a la práctica del psicoanálisis o cuando existe un intento de transmisión del discurso analítico. Si bien al inicio de los seminarios Lacan aún no había establecido su idea del psicoanálisis como un discurso, me parece que el seminario de Lacan como dispositivo ya contaba con algunos elementos que permitirían reconocer en sus sesiones algunas interacciones o movimientos que serían localizables mediante los discursos ya sea del amo, de la histeria, de la universidad o del analista, pero ese puede ser un tema para otro momento. Por ahora, limitémonos a abordar el seminario como un dispositivo en el sentido que le da Michel Foucault.</p>
<blockquote>
<p>“Lo que trato de situar bajo ese nombre (Dispositivo) es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas; en resumen: los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a los no dicho. El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos.” -Michel Foucault. (Entrevista publicada bajo el título: “El juego de Michel Foucault” en el libro “Saber y Verdad”.</p>
</blockquote>
<p>Si tomamos este sentido que le da Foucault a la idea del dispositivo, definitivamente los seminarios de Lacan fueron uno que operó incluso contra cualquier intención que él tuviera para los mismos. Y aunque el objetivo de este texto no es realizar un recuento de las condiciones políticas e históricas bajo las cuales se originaron los seminarios de Lacan, quisiera mencionar que desde el inicio el establecimiento de los seminarios encaja en lo que Foucault más adelante en esa misma entrevista señalaría como otra de las características de los dispositivos:</p>
<blockquote>
<p>“El dispositivo se halla pues siempre inscrito en un juego de poder…”</p>
</blockquote>
<p>Desde el principio hasta el fin, los seminarios de Lacan funcionaron como un juego de poder que tendría sus consecuencias, según algunos, en una desviación del psicoanálisis; para otros, en un retorno efectivo al psicoanálisis freudiano. Lo único cierto es que el trabajo de Lacan marcó un antes y un después que, hasta el día de hoy, sigue resonando y teniendo sus efectos tanto en la práctica como en la teoría.</p>
<h3>El seminario no es el individuo.</h3>
<p>Ahora llegamos a lo que, si me atrevo a considerarlo, es el objetivo de este artículo: señalar algo que puede pasar desapercibido y que muchas veces complica la lectura del seminario: el seminario no es el individuo.</p>
<p>Aunque Lacan sea el seminarista, el seminario es el resultado del conjunto de la palabra del seminarista con las intervenciones de los alumnos. Por lo tanto, me parece que la balanza para ponderar los seminarios está inclinada demasiado hacia el lado del hombre que portó el nombre de Jacques Lacan. Darme cuenta de esto me representó un cambio radical en mi aproximación y lectura a los textos de los seminarios.</p>
<p>Los Seminarios de Lacan también son las intervenciones que otros hicieron durante sus Seminarios. Muchas de ellas son bastante valiosas, ya que fuerzan a Lacan (quien a veces se mostraba frustrado, evasivo o simplemente salía por la tangente) a explicarse mejor o a ceder ante el interlocutor.</p>
<p>Un ejemplo de esto se puede corroborar en el Seminario 2, cuando en la clase 6 Lacan le preguntó a Jean Hyppolite si lo aprobaría al decir que <em>“el conjunto del progreso en la Fenomenología del Espíritu es un dominio cada vez más elaborado”</em>. A lo que Jean Hyppolite respondió: <em>“Depende de lo que usted ponga en dominio”</em>. Y ante esta respuesta, Lacan se vio obligado a elaborar más.</p>
<p>De no darse esa elaboración, ocurre que las frases se cristalizan y comienzan a repetirse entre los psicoanalistas como si se entendiera. De ahí que sea común apoyarse en la palabra de Lacan como si fuera una roca sólida.</p>
<p><em>“Ah! ¡Ya Lacan lo dijo! ¡Que el progreso en la Fenomenología del Espíritu es un dominio cada vez más elaborado!”.</em></p>
<p>… cuando de hecho es más como pisar sobre una masa de agua.</p>
<p>La palabra, cuando no es intervenida, se cristaliza en certidumbres y en psicoanálisis de lo que se trata es de suspender toda promesa que pueda conducir a cualquier certidumbre.</p>
<p>El Seminario se hace efectivo sólo cuando la palabra del seminarista es intervenida, puesta en suspenso, criticada e incluso rechazada por sus interlocutores. No hay que olvidar (menos en Psicoanálisis) que, ante todo, el trabajo es gracias al funcionamiento de un dispositivo.</p>
<h3>El seminario no es una reproducción fiel.</h3>
<p>La edición y publicación de los seminarios de Lacan quedaron a cargo del señor Jacques Alain Miller, lo que ha generado gran polémica en cuanto a las libertades que él se ha tomado con los mismos. Por ello, conviene saber que además de las ediciones de Miller existen ediciones críticas en las que se ha revisado y agregado material, como las publicadas por Ricardo Rodríguez Ponte en español o las <a href="http://staferla.free.fr/">ediciones de Staferla en francés</a>. Además, se pueden consultar los audios originales de algunas de las clases de los seminarios en el <a href="https://www.valas.fr/?lang=fr">sitio web del señor Patrick Valas.</a></p>
<p>Aún con todos estos recursos, no hay que fiarnos nunca de creer saber “lo que Lacan quiso decir”. Si bien es posible encontrar conceptos, hipótesis y argumentos a lo largo de todo su trabajo, el dinamismo del trabajo que se realizó alrededor de los seminarios (insisto, no sólo por Lacan, sino también por sus diversos interlocutores, seguidores y detractores) impide que sean leídos como si de cualquier texto académico se tratase.</p>
<p>En ellos no se encontrará tanto un saber cristalizado sino más bien una palabra en constante movimiento y muchas herramientas para que cada uno de los lectores pueda orientarse y construir una clínica que más que lacaniana, sea una clínica propia del uno por uno.</p>
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      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>La lectura de los seminarios de Lacan puede ser un recorrido bastante complicado si se los aborda como si fueran un libro académico en el que uno espera encontrar un saber conceptual desglosado de manera armoniosa y con un lenguaje sencillo para el que se asume en posición de estudiante.</p>
<p>Para bien o para mal, el estilo de Lacan se revela de entrada como rebuscado, sinuoso, barroco y en ocasiones puede volverse un dolor de cabeza seguirle el hilo de las ideas.</p>
<p>Creo que es necesario tener en cuenta el estilo de textos ante los que estamos cuando abordamos los seminarios (específicamente los seminarios, ya que los escritos y las diversas conferencias requerirán consideraciones distintas) de este psicoanalista. Al menos estar advertidos puede evitarnos la sorpresa de estar ante un ejercicio de lectura inusual por la misma naturaleza del inusual seminario de este señor. Inusual a causa tanto de la personalidad de Lacan como de las implicaciones políticas que tuvo el establecimiento de dichos ejercicios de enseñanza.</p>
<p>Veamos algunas consideraciones y comentarios a tener en cuenta ante una primer aproximación a la lectura de estos textos.</p>
<h3>¿Qué es un seminario?</h3>
<p><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Seminar">El seminario</a> es un tipo de instrucción sobre un tema impartida por alguien a quien el grupo le confiere una cierta autoridad en la materia que está impartiendo, pero sin que este esté exento de ser cuestionado o puesto en duda por los asistentes. El término en latín “seminarium” hace referencia a la superficie o el espacio (el pedazo de tierra) sobre el que se plantan las semillas. Podríamos decir que el seminarista busca con la palabra plantar semillas que germinen en aquellos que lo escuchan, que a pesar de tener su origen en el pensamiento o el entendimiento del seminarista y su dominio sobre el tema, germinarán en cada uno de los oyentes adoptando una forma singular en cada uno. Esto previene que el saber se cristalice y se institucionalice de manera demasiado rígida. También cabe señalar que la enseñanza en un seminario requiere de un esfuerzo mayor que otras formas de transmisión académica más concretas, por lo que suele usarse en los niveles de estudios superiores.</p>
<h3>El seminario como dispositivo.</h3>
<p>La idea del dispositivo puede sernos útil para pensar en lo que ocurre en un espacio destinado a la práctica del psicoanálisis o cuando existe un intento de transmisión del discurso analítico. Si bien al inicio de los seminarios Lacan aún no había establecido su idea del psicoanálisis como un discurso, me parece que el seminario de Lacan como dispositivo ya contaba con algunos elementos que permitirían reconocer en sus sesiones algunas interacciones o movimientos que serían localizables mediante los discursos ya sea del amo, de la histeria, de la universidad o del analista, pero ese puede ser un tema para otro momento. Por ahora, limitémonos a abordar el seminario como un dispositivo en el sentido que le da Michel Foucault.</p>
<blockquote>
<p>“Lo que trato de situar bajo ese nombre (Dispositivo) es, en primer lugar, un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas; en resumen: los elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a los no dicho. El dispositivo es la red que puede establecerse entre estos elementos.” -Michel Foucault. (Entrevista publicada bajo el título: “El juego de Michel Foucault” en el libro “Saber y Verdad”.</p>
</blockquote>
<p>Si tomamos este sentido que le da Foucault a la idea del dispositivo, definitivamente los seminarios de Lacan fueron uno que operó incluso contra cualquier intención que él tuviera para los mismos. Y aunque el objetivo de este texto no es realizar un recuento de las condiciones políticas e históricas bajo las cuales se originaron los seminarios de Lacan, quisiera mencionar que desde el inicio el establecimiento de los seminarios encaja en lo que Foucault más adelante en esa misma entrevista señalaría como otra de las características de los dispositivos:</p>
<blockquote>
<p>“El dispositivo se halla pues siempre inscrito en un juego de poder…”</p>
</blockquote>
<p>Desde el principio hasta el fin, los seminarios de Lacan funcionaron como un juego de poder que tendría sus consecuencias, según algunos, en una desviación del psicoanálisis; para otros, en un retorno efectivo al psicoanálisis freudiano. Lo único cierto es que el trabajo de Lacan marcó un antes y un después que, hasta el día de hoy, sigue resonando y teniendo sus efectos tanto en la práctica como en la teoría.</p>
<h3>El seminario no es el individuo.</h3>
<p>Ahora llegamos a lo que, si me atrevo a considerarlo, es el objetivo de este artículo: señalar algo que puede pasar desapercibido y que muchas veces complica la lectura del seminario: el seminario no es el individuo.</p>
<p>Aunque Lacan sea el seminarista, el seminario es el resultado del conjunto de la palabra del seminarista con las intervenciones de los alumnos. Por lo tanto, me parece que la balanza para ponderar los seminarios está inclinada demasiado hacia el lado del hombre que portó el nombre de Jacques Lacan. Darme cuenta de esto me representó un cambio radical en mi aproximación y lectura a los textos de los seminarios.</p>
<p>Los Seminarios de Lacan también son las intervenciones que otros hicieron durante sus Seminarios. Muchas de ellas son bastante valiosas, ya que fuerzan a Lacan (quien a veces se mostraba frustrado, evasivo o simplemente salía por la tangente) a explicarse mejor o a ceder ante el interlocutor.</p>
<p>Un ejemplo de esto se puede corroborar en el Seminario 2, cuando en la clase 6 Lacan le preguntó a Jean Hyppolite si lo aprobaría al decir que <em>“el conjunto del progreso en la Fenomenología del Espíritu es un dominio cada vez más elaborado”</em>. A lo que Jean Hyppolite respondió: <em>“Depende de lo que usted ponga en dominio”</em>. Y ante esta respuesta, Lacan se vio obligado a elaborar más.</p>
<p>De no darse esa elaboración, ocurre que las frases se cristalizan y comienzan a repetirse entre los psicoanalistas como si se entendiera. De ahí que sea común apoyarse en la palabra de Lacan como si fuera una roca sólida.</p>
<p><em>“Ah! ¡Ya Lacan lo dijo! ¡Que el progreso en la Fenomenología del Espíritu es un dominio cada vez más elaborado!”.</em></p>
<p>… cuando de hecho es más como pisar sobre una masa de agua.</p>
<p>La palabra, cuando no es intervenida, se cristaliza en certidumbres y en psicoanálisis de lo que se trata es de suspender toda promesa que pueda conducir a cualquier certidumbre.</p>
<p>El Seminario se hace efectivo sólo cuando la palabra del seminarista es intervenida, puesta en suspenso, criticada e incluso rechazada por sus interlocutores. No hay que olvidar (menos en Psicoanálisis) que, ante todo, el trabajo es gracias al funcionamiento de un dispositivo.</p>
<h3>El seminario no es una reproducción fiel.</h3>
<p>La edición y publicación de los seminarios de Lacan quedaron a cargo del señor Jacques Alain Miller, lo que ha generado gran polémica en cuanto a las libertades que él se ha tomado con los mismos. Por ello, conviene saber que además de las ediciones de Miller existen ediciones críticas en las que se ha revisado y agregado material, como las publicadas por Ricardo Rodríguez Ponte en español o las <a href="http://staferla.free.fr/">ediciones de Staferla en francés</a>. Además, se pueden consultar los audios originales de algunas de las clases de los seminarios en el <a href="https://www.valas.fr/?lang=fr">sitio web del señor Patrick Valas.</a></p>
<p>Aún con todos estos recursos, no hay que fiarnos nunca de creer saber “lo que Lacan quiso decir”. Si bien es posible encontrar conceptos, hipótesis y argumentos a lo largo de todo su trabajo, el dinamismo del trabajo que se realizó alrededor de los seminarios (insisto, no sólo por Lacan, sino también por sus diversos interlocutores, seguidores y detractores) impide que sean leídos como si de cualquier texto académico se tratase.</p>
<p>En ellos no se encontrará tanto un saber cristalizado sino más bien una palabra en constante movimiento y muchas herramientas para que cada uno de los lectores pueda orientarse y construir una clínica que más que lacaniana, sea una clínica propia del uno por uno.</p>
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      <title><![CDATA[Víctimas de lo imaginario.]]></title>
      <description><![CDATA[]]></description>
             <itunes:subtitle><![CDATA[]]></itunes:subtitle>
      <pubDate>Sun, 31 Mar 2024 16:39:52 GMT</pubDate>
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      <category>redes sociales</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>La forma en que somos afectados de manera tan diversa por imágenes y palabras es un tema escasamente abordado en discusiones serias entre analistas. Esto me parece especialmente relevante en una era altamente digitalizada donde la información fluye casi sin fricción de un usuario a otro, generando un aluvión de imágenes y palabras con las que nos enfrentamos diariamente.</p>
<p>Cualquier persona que haya experimentado una mejora en su estado de ánimo, aunque sea momentánea, al ver un vídeo gracioso en internet lo confirmará. Sin embargo, más allá de los memes, el asunto se torna especialmente serio cuando la sociedad enfrenta eventos graves, como una guerra. Sí, me refiero al reciente enfrentamiento entre Israel y Hamas. Mi atención no se centra en la novedad del conflicto, sino en cómo ha circulado la información sobre este, principalmente en forma de vídeos gráficos sobre ataques y víctimas, en especial aquellos que involucran a niños.</p>
<p>Afortunadamente, he evitado estos vídeos al mantenerme al margen de redes sociales como X o Reddit. Sin embargo, he estado informándome a través de Substack y otros newsletters. Así, he percibido la marcada diferencia entre consumir la información por una u otra vía.</p>
<p>Es bien sabido en neurociencias que <em><strong>la velocidad de reconocimiento de imágenes supera ampliamente al procesamiento de palabras.</strong></em> El cerebro puede reconocer un objeto en imágenes en tan solo 13 milisegundos, mientras que procesar una palabra y su significado puede tardar hasta 400 milisegundos. Esta diferencia está ligada a la respuesta emocional que provoca cada tipo de información.</p>
<p>En el psicoanálisis, observamos diariamente la distinción entre verbalizar la historia detrás de una emoción y simplemente experimentar la emoción sin contexto. <em><strong>La palabra actúa como una red que da estructura al mundo del individuo</strong></em> , mientras que sin esta estructura, los objetos y experiencias fluyen dispersamente, desencadenando reacciones automáticas que pueden provocar angustia, ira o tristeza, entre otros.</p>
<p>En lugar de exponerte a un vídeo crudo sobre una guerra, si lees sobre el tema, la manera en que esta información impacta en ti será diferente. Es posible que leer una descripción sea menos traumático que ver la imagen directamente, especialmente si el vídeo aparece sin que lo busques, cortesía de algún algoritmo.</p>
<p>La situación actual entre Israel y Hamas me hizo reflexionar sobre esta diferencia. Sin embargo, siempre está presente: desde ver videos cortos en Instagram hasta leer publicaciones en Substack, todo afecta nuestra percepción y respuesta al mundo.</p>
<p>Abordar la palabra es solo una de muchas maneras de mejorar nuestra relación con internet. Algunos optan por reducir su tiempo en redes sociales tradicionales, otros sustituyen sus smartphones por dispositivos más básicos, y hay quienes evitan contenidos que desencadenen ciertas reacciones. Para este problema no me restringiría solo a una perspectiva psicoanalítica, a veces las modificaciones conductuales son suficientes.</p>
<p>Una posible área de interés para el psicoanálisis es la atracción que algunas personas sienten hacia contenidos desagradables, como si la imagen satisfaciera una agresividad reprimida. No sugiero que estas personas sean inherentemente agresivas, pero podría haber un conflicto con su propia agresividad.</p>
<p>Estos han sido mis pensamientos recientes. Me siento afortunado de no estar atrapado en el torbellino de contenido en redes sociales y, a pesar de depender de internet para mi trabajo, no he sentido la necesidad de ver estos vídeos para escribir al respecto. Esto muestra que <em><strong>es posible estar informado sin estar completamente sumergido en la marea de imágenes de la red.</strong></em></p>
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      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>La forma en que somos afectados de manera tan diversa por imágenes y palabras es un tema escasamente abordado en discusiones serias entre analistas. Esto me parece especialmente relevante en una era altamente digitalizada donde la información fluye casi sin fricción de un usuario a otro, generando un aluvión de imágenes y palabras con las que nos enfrentamos diariamente.</p>
<p>Cualquier persona que haya experimentado una mejora en su estado de ánimo, aunque sea momentánea, al ver un vídeo gracioso en internet lo confirmará. Sin embargo, más allá de los memes, el asunto se torna especialmente serio cuando la sociedad enfrenta eventos graves, como una guerra. Sí, me refiero al reciente enfrentamiento entre Israel y Hamas. Mi atención no se centra en la novedad del conflicto, sino en cómo ha circulado la información sobre este, principalmente en forma de vídeos gráficos sobre ataques y víctimas, en especial aquellos que involucran a niños.</p>
<p>Afortunadamente, he evitado estos vídeos al mantenerme al margen de redes sociales como X o Reddit. Sin embargo, he estado informándome a través de Substack y otros newsletters. Así, he percibido la marcada diferencia entre consumir la información por una u otra vía.</p>
<p>Es bien sabido en neurociencias que <em><strong>la velocidad de reconocimiento de imágenes supera ampliamente al procesamiento de palabras.</strong></em> El cerebro puede reconocer un objeto en imágenes en tan solo 13 milisegundos, mientras que procesar una palabra y su significado puede tardar hasta 400 milisegundos. Esta diferencia está ligada a la respuesta emocional que provoca cada tipo de información.</p>
<p>En el psicoanálisis, observamos diariamente la distinción entre verbalizar la historia detrás de una emoción y simplemente experimentar la emoción sin contexto. <em><strong>La palabra actúa como una red que da estructura al mundo del individuo</strong></em> , mientras que sin esta estructura, los objetos y experiencias fluyen dispersamente, desencadenando reacciones automáticas que pueden provocar angustia, ira o tristeza, entre otros.</p>
<p>En lugar de exponerte a un vídeo crudo sobre una guerra, si lees sobre el tema, la manera en que esta información impacta en ti será diferente. Es posible que leer una descripción sea menos traumático que ver la imagen directamente, especialmente si el vídeo aparece sin que lo busques, cortesía de algún algoritmo.</p>
<p>La situación actual entre Israel y Hamas me hizo reflexionar sobre esta diferencia. Sin embargo, siempre está presente: desde ver videos cortos en Instagram hasta leer publicaciones en Substack, todo afecta nuestra percepción y respuesta al mundo.</p>
<p>Abordar la palabra es solo una de muchas maneras de mejorar nuestra relación con internet. Algunos optan por reducir su tiempo en redes sociales tradicionales, otros sustituyen sus smartphones por dispositivos más básicos, y hay quienes evitan contenidos que desencadenen ciertas reacciones. Para este problema no me restringiría solo a una perspectiva psicoanalítica, a veces las modificaciones conductuales son suficientes.</p>
<p>Una posible área de interés para el psicoanálisis es la atracción que algunas personas sienten hacia contenidos desagradables, como si la imagen satisfaciera una agresividad reprimida. No sugiero que estas personas sean inherentemente agresivas, pero podría haber un conflicto con su propia agresividad.</p>
<p>Estos han sido mis pensamientos recientes. Me siento afortunado de no estar atrapado en el torbellino de contenido en redes sociales y, a pesar de depender de internet para mi trabajo, no he sentido la necesidad de ver estos vídeos para escribir al respecto. Esto muestra que <em><strong>es posible estar informado sin estar completamente sumergido en la marea de imágenes de la red.</strong></em></p>
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      <title><![CDATA[Para la muerte no hay saber.]]></title>
      <description><![CDATA[]]></description>
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      <pubDate>Fri, 29 Mar 2024 20:31:31 GMT</pubDate>
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      <category>filosofia</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Escuchar o leer sobre una persona que se ha quitado la vida o ha muerto por causas relacionadas con temas de salud mental siempre es complicado de digerir. El suicidio es uno de esos temas sobre los que entre más sabemos, más nos hundimos en el engaño.</p>
<p>La psicología se refugia en técnicas, estrategias de afrontamiento, estadísticas, teorías sobre el suicidio, etc, mientras la gente sigue muriendo. Este saber no responde a otra necesidad más que a la de aliviar la angustia del psicólogo por su impotencia ante la posibilidad de la muerte del que acude a su consulta. Algunos incluso ven como una mancha en su currículum el antecedente de un paciente que se ha quitado la vida estando en consulta con ellos.</p>
<p>Todo esto no es más que una aniquilación prematura del sujeto. Reducirlo a un mero registro en los archivos, en las estadísticas, en la clasificación de su conducta o de sus pensamientos.</p>
<p>Imponerle un saber sobre su anhelo de muerte impide que el sujeto se despliegue en su propio discurso, que es dónde deberíamos buscar las razones y la posibilidad de vivir.</p>
<p><strong>Para la muerte no hay saber.</strong> El saber que construimos acerca del suicidio está contaminado por una fuerte moralidad hacia la vida. En el furor por curar de sus ideas al suicida se acaba oprimiéndolo más, empujándolo más hacia su acto.</p>
<p>Enaltecer la vida irónicamente conduce a su opuesto: es destructivo y atrae a la muerte. Es más prudente reconocer que a veces la vida duele y que también pesa vivir.</p>
<p>En la clínica he encontrado que cuando reconocemos que el sufrimiento y las razones por las que una persona llega diciendo que quiere morir son válidas, que no son una locura, abrimos la puerta para que la persona siga hablando y quizás más adelante encontremos que aún hay algo en su discurso de lo que podría sujetarse.</p>
<p>Y es que cuando alguien anhela morir, la muerte tiene todo el sentido del mundo. Es quizás por tener demasiado sentido que se termina cayendo en el acto. El suicidio es una forma de dejarse caer cuando la palabra ya no es suficiente para sostenerse.</p>
<p>Que se tenga todo el sentido del mundo significa también que ya no hay más, ya se ha colmado la cosa, <em>“no hay ni por dónde buscarle”</em>, como se dice coloquialmente.</p>
<p>Por otro lado, la escucha no es algo menor, pero no se trata de una escucha cualquiera. La mayoría de las personas cuando dice estar escuchando realmente sólo está esperando su turno para hablar. La escucha a la que me refiero crea agujeros en el sentido evitando colmarse de él y permitiendo que el sujeto siga depositándose en las palabras y, a través de la prolongación de su discurso se evite encallar en la muerte.</p>
<p><em><strong>Con las palabras podemos matar aquello que deseamos morir.</strong></em> Esta frase no está mal redactada, está escrita así con toda intención y propósito. Porque a veces las palabras (como el sujeto) necesitan retorcerse un poco, invertirse, desgarrarse del sentido para volver a vivir.</p>
<p>Es por esto que tantas explicaciones sobre la mente o la conducta suicida, tantas teorías y técnicas, no siempre detienen la muerte.</p>
<p>Para cada uno existe una puerta diferente cuando se trata de encontrar una ruta hacia la vida, si es que hay algo en nosotros que desea continuar. Para algunas personas la religión es la respuesta, para otros el arte, el trabajo, sus mascotas o la compañía de algún ser querido; otras más sólo necesitan que se los deje solos por un tiempo, necesitan un descanso de tanto ruido, de tanta supuesta civilización, y que se los deje en paz.</p>
<p>Porque ni la muerte ni la vida responden a la misma lógica en cada uno de nosotros, es que hay que tenerles cierto respeto a las elecciones ajenas.</p>
<p>Es en su propia palabra que alguien puede hallar un discurso que no lo aniquile. Y es un acto de amor brindar la escucha a manera de cuna, el hombro, la mirada, sin imponerle en estos un saber o un sentido que le ordene, aplastándolo nuevamente, que <em>debe</em> vivir.</p>
<p>Es también en el respeto a los objetos más íntimos del sujeto, incluidas sus ideaciones suicidas, que se puede encontrar una puerta que no lo conduzca a morir. </p>
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      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>Escuchar o leer sobre una persona que se ha quitado la vida o ha muerto por causas relacionadas con temas de salud mental siempre es complicado de digerir. El suicidio es uno de esos temas sobre los que entre más sabemos, más nos hundimos en el engaño.</p>
<p>La psicología se refugia en técnicas, estrategias de afrontamiento, estadísticas, teorías sobre el suicidio, etc, mientras la gente sigue muriendo. Este saber no responde a otra necesidad más que a la de aliviar la angustia del psicólogo por su impotencia ante la posibilidad de la muerte del que acude a su consulta. Algunos incluso ven como una mancha en su currículum el antecedente de un paciente que se ha quitado la vida estando en consulta con ellos.</p>
<p>Todo esto no es más que una aniquilación prematura del sujeto. Reducirlo a un mero registro en los archivos, en las estadísticas, en la clasificación de su conducta o de sus pensamientos.</p>
<p>Imponerle un saber sobre su anhelo de muerte impide que el sujeto se despliegue en su propio discurso, que es dónde deberíamos buscar las razones y la posibilidad de vivir.</p>
<p><strong>Para la muerte no hay saber.</strong> El saber que construimos acerca del suicidio está contaminado por una fuerte moralidad hacia la vida. En el furor por curar de sus ideas al suicida se acaba oprimiéndolo más, empujándolo más hacia su acto.</p>
<p>Enaltecer la vida irónicamente conduce a su opuesto: es destructivo y atrae a la muerte. Es más prudente reconocer que a veces la vida duele y que también pesa vivir.</p>
<p>En la clínica he encontrado que cuando reconocemos que el sufrimiento y las razones por las que una persona llega diciendo que quiere morir son válidas, que no son una locura, abrimos la puerta para que la persona siga hablando y quizás más adelante encontremos que aún hay algo en su discurso de lo que podría sujetarse.</p>
<p>Y es que cuando alguien anhela morir, la muerte tiene todo el sentido del mundo. Es quizás por tener demasiado sentido que se termina cayendo en el acto. El suicidio es una forma de dejarse caer cuando la palabra ya no es suficiente para sostenerse.</p>
<p>Que se tenga todo el sentido del mundo significa también que ya no hay más, ya se ha colmado la cosa, <em>“no hay ni por dónde buscarle”</em>, como se dice coloquialmente.</p>
<p>Por otro lado, la escucha no es algo menor, pero no se trata de una escucha cualquiera. La mayoría de las personas cuando dice estar escuchando realmente sólo está esperando su turno para hablar. La escucha a la que me refiero crea agujeros en el sentido evitando colmarse de él y permitiendo que el sujeto siga depositándose en las palabras y, a través de la prolongación de su discurso se evite encallar en la muerte.</p>
<p><em><strong>Con las palabras podemos matar aquello que deseamos morir.</strong></em> Esta frase no está mal redactada, está escrita así con toda intención y propósito. Porque a veces las palabras (como el sujeto) necesitan retorcerse un poco, invertirse, desgarrarse del sentido para volver a vivir.</p>
<p>Es por esto que tantas explicaciones sobre la mente o la conducta suicida, tantas teorías y técnicas, no siempre detienen la muerte.</p>
<p>Para cada uno existe una puerta diferente cuando se trata de encontrar una ruta hacia la vida, si es que hay algo en nosotros que desea continuar. Para algunas personas la religión es la respuesta, para otros el arte, el trabajo, sus mascotas o la compañía de algún ser querido; otras más sólo necesitan que se los deje solos por un tiempo, necesitan un descanso de tanto ruido, de tanta supuesta civilización, y que se los deje en paz.</p>
<p>Porque ni la muerte ni la vida responden a la misma lógica en cada uno de nosotros, es que hay que tenerles cierto respeto a las elecciones ajenas.</p>
<p>Es en su propia palabra que alguien puede hallar un discurso que no lo aniquile. Y es un acto de amor brindar la escucha a manera de cuna, el hombro, la mirada, sin imponerle en estos un saber o un sentido que le ordene, aplastándolo nuevamente, que <em>debe</em> vivir.</p>
<p>Es también en el respeto a los objetos más íntimos del sujeto, incluidas sus ideaciones suicidas, que se puede encontrar una puerta que no lo conduzca a morir. </p>
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      <title><![CDATA[Nacidos para consumir.]]></title>
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      <pubDate>Fri, 29 Mar 2024 20:11:57 GMT</pubDate>
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      <category>psicoanalisis</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El ser humano nace, al menos, de dos maneras: una mediante una reproducción biológica que produce un cuerpo y, otra, simbólicamente mediante el discurso que habitará ese cuerpo. Desde una perspectiva psicoanalítica, <em>el sujeto es producido por el discurso.</em> Esto implica la manera en que construimos nuestra identidad, cómo interpretamos el mundo, lo que consideramos "realidad", cómo reaccionamos emocionalmente ante este mundo y lo que nos ocurre en él. Todo esto es resultado de la combinación de estos dos nacimientos: el biológico y el discursivo.</p>
<p>Cada sociedad y momento histórico poseen ciertas narrativas, ya sean explícitamente comunicadas o implícitamente impuestas a través de costumbres, instituciones y tradiciones. En nuestra sociedad actual, no es un secreto que el discurso que predomina es el del capitalismo. Sin embargo, no intentaré polarizar el asunto, porque aunque el capitalismo está entrelazado con gran parte del malestar que escuchamos en la clínica, dudo mucho que estaríamos mejor bajo alguna otra forma de organización económica.</p>
<p>El problema que sí es propio del capitalismo, y que me gustaría resaltar en este mini ensayo, es que principalmente <em>este discurso produce sujetos que dependen de una narrativa con dos caras: Producción/Consumo.</em> Del lado de la producción encontramos el exceso de explotación, y en el lado del consumo, el extremo del consumismo.</p>
<p><em>Defino consumismo como la degradación de la satisfacción de nuestras necesidades de supervivencia a la simple satisfacción de nuestras necesidades imaginarias.</em> Esto significa que comenzamos a sufrir por no consumir objetos o experiencias que realmente no necesitamos. Se nos crean necesidades imaginarias mediante la manipulación de nuestro deseo (ya sea consciente o inconscientemente). Incluso, en casos extremos, las personas pueden sacrificar sus necesidades de supervivencia para satisfacer necesidades imaginarias.</p>
<p>Así, en una sociedad donde el capitalismo ha sido reducido en gran medida a una ideología de productividad y consumo, tenemos sujetos que han nacido literalmente para consumir. Son producidos ellos mismos, en la cuna de estos discursos, con los efectos sobre el cuerpo que conllevan.</p>
<blockquote>
<p>Los efectos en el cuerpo pueden observarse a través de la ansiedad, la depresión, los suicidios, la baja tolerancia a la frustración, la adicción o dependencia a alguna sustancia, persona, objeto o actividad, y los graves problemas de autoestima y autopercepción que padecen muchas personas hoy día.</p>
</blockquote>
<p>Ante estos efectos, no podemos culpar a las personas cuando se refugian en alguna ideología o pseudofilosofía que les promete una solución al malestar. Lamentablemente, la mayoría de estas pseudofilosofías no consideran que el problema amerita una solución estructural y no sólo una sutura en la fachada de esa estructura. Quiero decir que lo que proponen es como poner grapas a la grieta de una pared cuando los cimientos están cayéndose.</p>
<h2>¿Qué podemos hacer?</h2>
<p>Modificar los cimientos de la estructura de un discurso no es tarea sencilla, mucho menos algo que se logre solo educándose mejor a través de vídeos de YouTube o siguiendo al influencer estoico de moda. No digo que esto sea del todo inútil. Hay muchos contenidos en internet muy interesantes que pueden ayudarnos a mejorar como personas, por ejemplo, el journaling. Pero para lograr cambios más profundos en nuestra relación con el mundo, no se trata solo de eso.</p>
<p><em>Los cimientos del discurso se alojan en lo inconsciente</em>, es decir, en esa parte de la mente humana sobre la que no tenemos tanto poder como nos gustaría creer, ya que funciona automáticamente e independiente de la consciencia. Incluso, si tuviéramos que establecer una relación de jerarquía y autoridad, diríamos que <em>lo inconsciente manda sobre lo consciente</em>. Por eso muchas personas, al intentar cambiar sus hábitos o avanzar en algún proyecto, sienten que hay algo más fuerte que ellas mismas, dentro de sí, impidiéndoles mejorar.</p>
<p><em>El psicoanálisis puede ser una alternativa para personas que ya han intentado cambiar por otros medios y no han obtenido resultados.</em> Sin embargo, lo último que deseo es presentar al psicoanálisis como la respuesta definitiva, ni hacer una “labor de venta” del mismo. Emprender un análisis es muy demandante: no encontrarás respuestas concretas, no hay listas de tareas ni procedimientos prácticos que seguir para lograr resultados inmediatos. Incluso no podemos prometer grandes resultados en un análisis.</p>
<p>Podría parecer que desaliento a las personas de acercarse al psicoanálisis. En parte, es así. Porque aquellos que llegan a consulta buscando lo que acabo de mencionar y no lo encuentran, se retiran tras unas pocas entrevistas. Cabe señalar que gran parte de esta búsqueda de respuestas rápidas y soluciones inmediatas es fruto de esa estructura discursiva que causa malestar en la persona.</p>
<h2>¿Qué esperar, entonces, de un psicoanálisis?</h2>
<p>Ante todo: <em>resultados modestos</em>. El psicoanálisis es una clínica del menos, no del más. A través del desprendimiento de grandes ideales y expectativas y cuestionando las altas aspiraciones, uno se va analizando poco a poco. En este proceso, el individuo se da cuenta de cómo está cegado por los ideales que ha construido sobre sí mismo, el mundo y los demás.</p>
<p>Pero para nada el psicoanálisis crea mediocres y conformistas, como muchas veces he escuchado. Paradójicamente, cuando las personas comienzan a quitarse de los ojos la venda de los ideales y las altas expectativas, comienzan a ver más claramente y a tomar mejores decisiones, a desarrollar talentos y esto les permite empezar a vivir una vida más enriquecedora (No solamente en un sentido material).</p>
<p>También, durante este proceso, las personas comprenden que <em>los vínculos más significativos (incluido el vínculo terapéutico) se forjan a largo plazo</em>. La paciencia, el compromiso y el esfuerzo son constantes en el análisis que, al aplicarse a otras áreas de nuestra vida, logran que las cosas "fluyan" con más ligereza. Establecer un vínculo analítico es un esfuerzo contraintuitivo, especialmente en una sociedad enfocada en la híper-producción y el consumo. Sin embargo, es una de las pocas vías para sanar de los efectos adversos de esos discursos que a menudo nos atrapan y nos seducen con promesas que simplemente no podemos cumplir.</p>
]]></content:encoded>
      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>El ser humano nace, al menos, de dos maneras: una mediante una reproducción biológica que produce un cuerpo y, otra, simbólicamente mediante el discurso que habitará ese cuerpo. Desde una perspectiva psicoanalítica, <em>el sujeto es producido por el discurso.</em> Esto implica la manera en que construimos nuestra identidad, cómo interpretamos el mundo, lo que consideramos "realidad", cómo reaccionamos emocionalmente ante este mundo y lo que nos ocurre en él. Todo esto es resultado de la combinación de estos dos nacimientos: el biológico y el discursivo.</p>
<p>Cada sociedad y momento histórico poseen ciertas narrativas, ya sean explícitamente comunicadas o implícitamente impuestas a través de costumbres, instituciones y tradiciones. En nuestra sociedad actual, no es un secreto que el discurso que predomina es el del capitalismo. Sin embargo, no intentaré polarizar el asunto, porque aunque el capitalismo está entrelazado con gran parte del malestar que escuchamos en la clínica, dudo mucho que estaríamos mejor bajo alguna otra forma de organización económica.</p>
<p>El problema que sí es propio del capitalismo, y que me gustaría resaltar en este mini ensayo, es que principalmente <em>este discurso produce sujetos que dependen de una narrativa con dos caras: Producción/Consumo.</em> Del lado de la producción encontramos el exceso de explotación, y en el lado del consumo, el extremo del consumismo.</p>
<p><em>Defino consumismo como la degradación de la satisfacción de nuestras necesidades de supervivencia a la simple satisfacción de nuestras necesidades imaginarias.</em> Esto significa que comenzamos a sufrir por no consumir objetos o experiencias que realmente no necesitamos. Se nos crean necesidades imaginarias mediante la manipulación de nuestro deseo (ya sea consciente o inconscientemente). Incluso, en casos extremos, las personas pueden sacrificar sus necesidades de supervivencia para satisfacer necesidades imaginarias.</p>
<p>Así, en una sociedad donde el capitalismo ha sido reducido en gran medida a una ideología de productividad y consumo, tenemos sujetos que han nacido literalmente para consumir. Son producidos ellos mismos, en la cuna de estos discursos, con los efectos sobre el cuerpo que conllevan.</p>
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<p>Los efectos en el cuerpo pueden observarse a través de la ansiedad, la depresión, los suicidios, la baja tolerancia a la frustración, la adicción o dependencia a alguna sustancia, persona, objeto o actividad, y los graves problemas de autoestima y autopercepción que padecen muchas personas hoy día.</p>
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<p>Ante estos efectos, no podemos culpar a las personas cuando se refugian en alguna ideología o pseudofilosofía que les promete una solución al malestar. Lamentablemente, la mayoría de estas pseudofilosofías no consideran que el problema amerita una solución estructural y no sólo una sutura en la fachada de esa estructura. Quiero decir que lo que proponen es como poner grapas a la grieta de una pared cuando los cimientos están cayéndose.</p>
<h2>¿Qué podemos hacer?</h2>
<p>Modificar los cimientos de la estructura de un discurso no es tarea sencilla, mucho menos algo que se logre solo educándose mejor a través de vídeos de YouTube o siguiendo al influencer estoico de moda. No digo que esto sea del todo inútil. Hay muchos contenidos en internet muy interesantes que pueden ayudarnos a mejorar como personas, por ejemplo, el journaling. Pero para lograr cambios más profundos en nuestra relación con el mundo, no se trata solo de eso.</p>
<p><em>Los cimientos del discurso se alojan en lo inconsciente</em>, es decir, en esa parte de la mente humana sobre la que no tenemos tanto poder como nos gustaría creer, ya que funciona automáticamente e independiente de la consciencia. Incluso, si tuviéramos que establecer una relación de jerarquía y autoridad, diríamos que <em>lo inconsciente manda sobre lo consciente</em>. Por eso muchas personas, al intentar cambiar sus hábitos o avanzar en algún proyecto, sienten que hay algo más fuerte que ellas mismas, dentro de sí, impidiéndoles mejorar.</p>
<p><em>El psicoanálisis puede ser una alternativa para personas que ya han intentado cambiar por otros medios y no han obtenido resultados.</em> Sin embargo, lo último que deseo es presentar al psicoanálisis como la respuesta definitiva, ni hacer una “labor de venta” del mismo. Emprender un análisis es muy demandante: no encontrarás respuestas concretas, no hay listas de tareas ni procedimientos prácticos que seguir para lograr resultados inmediatos. Incluso no podemos prometer grandes resultados en un análisis.</p>
<p>Podría parecer que desaliento a las personas de acercarse al psicoanálisis. En parte, es así. Porque aquellos que llegan a consulta buscando lo que acabo de mencionar y no lo encuentran, se retiran tras unas pocas entrevistas. Cabe señalar que gran parte de esta búsqueda de respuestas rápidas y soluciones inmediatas es fruto de esa estructura discursiva que causa malestar en la persona.</p>
<h2>¿Qué esperar, entonces, de un psicoanálisis?</h2>
<p>Ante todo: <em>resultados modestos</em>. El psicoanálisis es una clínica del menos, no del más. A través del desprendimiento de grandes ideales y expectativas y cuestionando las altas aspiraciones, uno se va analizando poco a poco. En este proceso, el individuo se da cuenta de cómo está cegado por los ideales que ha construido sobre sí mismo, el mundo y los demás.</p>
<p>Pero para nada el psicoanálisis crea mediocres y conformistas, como muchas veces he escuchado. Paradójicamente, cuando las personas comienzan a quitarse de los ojos la venda de los ideales y las altas expectativas, comienzan a ver más claramente y a tomar mejores decisiones, a desarrollar talentos y esto les permite empezar a vivir una vida más enriquecedora (No solamente en un sentido material).</p>
<p>También, durante este proceso, las personas comprenden que <em>los vínculos más significativos (incluido el vínculo terapéutico) se forjan a largo plazo</em>. La paciencia, el compromiso y el esfuerzo son constantes en el análisis que, al aplicarse a otras áreas de nuestra vida, logran que las cosas "fluyan" con más ligereza. Establecer un vínculo analítico es un esfuerzo contraintuitivo, especialmente en una sociedad enfocada en la híper-producción y el consumo. Sin embargo, es una de las pocas vías para sanar de los efectos adversos de esos discursos que a menudo nos atrapan y nos seducen con promesas que simplemente no podemos cumplir.</p>
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      <title><![CDATA[Siguiendo el hilo del pharmakon.]]></title>
      <description><![CDATA[Desde el antiguo Egipto hasta la Grecia de Platón y llegando a los divanes de los psicoanalistas hoy en día, el pharmakon sigue causando estragos o inspirando a las almas para alcanzar lo divino.]]></description>
             <itunes:subtitle><![CDATA[Desde el antiguo Egipto hasta la Grecia de Platón y llegando a los divanes de los psicoanalistas hoy en día, el pharmakon sigue causando estragos o inspirando a las almas para alcanzar lo divino.]]></itunes:subtitle>
      <pubDate>Fri, 29 Mar 2024 20:01:05 GMT</pubDate>
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      <category>filosofia</category>
      
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      <dc:creator><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></dc:creator>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Este texto es producto de una presentación que realicé hace un par de semanas en un grupo de lectura del libro “Toxicomanías y psicoanálisis” de la autora Sylvie Le Poulichet. </p>
<p>Cuando acepté la invitación no esperaba nada pues desconocía tanto este libro como a su autora, pero tuve la fortuna de encontrar uno de esos textos que son preciosos por mantenernos ocupados.</p>
<p>La mirada de Sylvie sobre el tema de las toxicomanías es aguda y precisa, me da la impresión de tener la habilidad para ver más allá de lo evidente que se nos ofrece en los supuestos saberes de la psiquiatría, la psicología e incluso del psicoanálisis sobre el tema de las toxicomanías.</p>
<p>Su comentario nos despierta, así como el discurso de Sócrates en el Fedro, a la vida del logos y nos invita a retomar mediante la dialéctica y la práctica clínica, el camino fuera del letargo de los textos escritos.</p>
<p>En su texto, Sylvie menciona la cualidad del fármacon de ser a la vez un remedio y un veneno, esta ambigüedad no es sólo un problema de traducción, si el fármacon “encierra en sí mismo su propio contrario”, como nos dice la autora, es porque este significante apunta a un efecto del discurso en sí mismo, y no es un simple concepto que encierra una significación común.</p>
<blockquote>
<p>“Es de alguna manera esta “estructura de ambigüedad y de reversibilidad” la que infesta todas las reflexiones en materia de psicofarmacología”. –Sylvie Le Poulichet.</p>
</blockquote>
<p>“Fármacon” señala un resto, un retoño, UN HIJO de la operación de una escritura, más adelante veremos de qué se trata esta escritura.</p>
<p>Cuando se pronuncia un discurso sobre cualquier objeto, el discurso y el objeto se ven afectados cada uno por las posibilidades del otro. Resulta inevitable que al proponer un saber sobre el fármacon, este saber no se vea afectado por la huella del fármacon, es decir: es inevitable que la forma de dicho saber no posea en sí mismo las cualidades del fármacon.</p>
<p>Para el trabajo de Sylvie, es importante el diálogo platónico “Fedro”, y el comentario que Jacques Derrida hace sobre este diálogo en su texto “La farmacia de Platón”. Las reflexiones en materia de psicofarmacología tienen el mismo efecto que los textos de Lysias que Fedro carga y con los que consigue alejar a Sócrates de su espacio cotidiano: las calles y las plazas de la ciudad. Vemos que los textos de Lysias conducen a estos dos amigos a un espacio (simbólico) de recreación y esparcimiento (De letargo).</p>
<p>El diálogo se desarrolla fuera de las murallas de la ciudad, cerca del río Ilisio, que fue escenario de la caída de la ninfa Orítea hacia las aguas del mismo; según Sócrates, el viento la empujó a caer mientras ella se regocijaba con “Farmaceo” (O Farmacea, como parte de la ambigüedad del fármacon encontraremos que ni siquiera su género es claro).</p>
<p>Entonces, el escenario donde se lleva a cabo el diálogo ya es parte del hilo del discurso. Es un lugar de esparcimiento, dónde Sócrates y Fedro se endulzan los sentidos, se regocijan con el viento, el pasto, la sombra y los sonidos de la naturaleza, en oposición al trabajo que acostumbra tener lugar en las calles y plazas de la ciudad.</p>
<p>Es en este escenario dónde se desarrollará un juego que está en relación con la Verdad.</p>
<blockquote>
<p>“Y el jairein tiene lugar en nombre de la verdad. Los topoi del diálogo no son indiferentes. Los temas, los lugares en el sentido de la retórica, están estrechamente inscritos, comprendidos en parajes cada vez más significativos, son puestos en escena; y en esa geografía teatral, la unidad de lugar obedece a un cálculo o a una necesidad infalibles.” –J. Derrida - La farmacia de Platón.</p>
</blockquote>
<p>El jairein es más que un lugar, es:</p>
<blockquote>
<p>“…una escenificación de las condiciones bajo las que se puede alguien aproximar al logos y a sus múltiples y a veces contradictorias verdades.” –Dafna Saportas Cruz.</p>
</blockquote>
<p>La multiplicidad, la condición contradictoria de las verdades, es entonces una cualidad del logos, del discurso. Insisto, Fármacon es sólo su efecto. El proceso de significación es la reducción de una paradoja a un discurso que sea enunciable, más no por enunciarlo deja de estar afectado por la forma de la paradoja. La ambigüedad, la ambivalencia, la coincidencia de los opuestos, son perceptibles aquí, pero se manifiestan también en otras escenas que si bien para la filosofía serán representadas a través de los mitos, desde el psicoanálisis podremos escucharlas en el discurso vivo de lo inconsciente.</p>
<p>Volviendo al hilo del Fedro. El estar distraída con Farmaceo influye, según Sócrates, en que Orítea caiga y muera en las aguas del río Ilisio, así como la riqueza sensorial del jardín en el que se encuentra con Fedro es una metáfora del encantamiento bajo el que se encuentra este último causado por los textos de Lysias y con el que conduce a Sócrates fuera de sus ocupaciones, pero Sócrates parece estar advertido y sólo sigue en el juego a Fedro para más adelante despertarlo del letargo inducido por los textos que carga bajo su manto.</p>
<p>El contenido de estos textos no es algo trivial. Fedro está fascinado por el discurso escrito de Lysias, tanto que, al no serle suficiente escucharlo, se ha hecho con los textos en el que este está escrito y ha pasado toda la mañana revisándolos. Cree haberlos aprendido e intenta ponerse a prueba con Sócrates, pero Sócrates se adelanta y le solicita compartir el discurso escrito.</p>
<p>La idea de la suplencia ya está en juego aquí, en lugar de ejercitarse en el discurso, los amigos recurren al texto para conocer las palabras de Lysias, esto le ahora a Fedro una labor.</p>
<blockquote>
<p>“Platón compara el medicamento con la escritura: así como la escritura pone el texto en letargo, y sustituye la mnesis por la hipomnesis, así el medicamento hace las veces de “suplente físico de lo psíquico ausente”. –Sylvie Le Poulichet</p>
</blockquote>
<p>Esto deja una duda: Podemos notar como el medicamento suple algo psíquico, igual que el texto en el Fedro suple el trabajo de la memoria, pero ¿Qué es lo psíquico ausente aquí?</p>
<p>Dijimos que el fármacon le ahorra a Fedro una labor, podríamos decir también que el fármacon se instaura ahí donde hay ausencia de labor y esta labor está en relación con el amor.</p>
<p>No es coincidencia que el amor sea el tema de los textos de Lysias (Es el amor lo que es suplantado, lo que es puesto en letargo mediante la escritura en el texto) y que este pase a ser tema de los discursos de Sócrates, con los que intentará despertar a Fedro a la luz de la Verdad.</p>
<p>La respuesta de Sócrates al discurso de Lysias se da en dos partes: Sócrates enuncia dos discursos sobre el amor, siendo el primero falso y el segundo verdadero. El primer discurso de Sócrates funciona como una conclusión demasiado apresurada sobre el amor, mientras que en el segundo recurre a la metáfora y a la dialéctica para aproximarse a la verdad sobre el amor. La dialéctica aquí es la capacidad de descomponer un objeto o concepto examinando sus partes, es decir: se requiere de un esfuerzo, una labor de rodeo del objeto del discurso y prevenirse así de pronunciar un discurso demasiado apresurado sobre él.</p>
<p>El amor será identificado por Sócrates como un “furor”, una forma de delirio (manía), opuesto a la razón y a la sabiduría, del lado de la locura, el amor se apoderará del alma de los hombres. Pero no es evidente que el delirio (manía) sea un mal: “Es todo lo contrario; al delirio inspirado por los dioses es al que somos deudores de los más grandes bienes”.</p>
<p>Para Sócrates habrá 2 especies de delirio (manía):</p>
<ul>
<li>Uno que no es más que una enfermedad del alma.</li>
<li>Mientras que el otro nos hace traspasar los límites de la naturaleza humana por inspiración divina.</li>
</ul>
<p>El furor que opera como una enfermedad del alma, sería entonces “tóxico” (Tóxico-manía), mientras que el otro, por recorrer dialécticamente al objeto y no agredirlo en una aproximación demasiado apresurada, por traspasar los límites de la naturaleza humana, por desarrollarse en un determinado jairein (En una escena, un encuentro, un intercambio de palabra, que nos puede “aproximar al logos y a sus múltiples y a veces contradictorias verdades.”, como nos decía Saportas Cruz), podríamos llamarlo (Haciendo un guiño a Jean Allouch) una “eroto-logía”?</p>
<p>Sócrates también nos habla sobre la naturaleza o el carácter de las Almas según el camino del Dios que hayan seguido en su ascenso antes de caer a este mundo. Refiere que “cada hombre escoge un amor según su carácter” y utiliza la metáfora del carro tirado por dos corceles para hablar del Alma. Los corceles representan las dos cualidades que puede poseer este movimiento: uno es vicioso, se precipita violentamente sobre el objeto amado para disfrutar de sus placeres sensuales, el otro es de buena raza y se contiene ante la presencia del objeto amado. El primero agrede al objeto amado mientras que el segundo lo preserva. En esta metáfora, agresión y preservación del objeto son dos corceles del mismo carruaje</p>
<p>Los discursos de Sócrates imitan el movimiento de cada uno de los corceles, dónde, en el primero, saca conclusiones apresuradas acerca del amor, y en el segundo realiza un rodeo dialéctico que nos permite ver mejor la composición de este.</p>
<p>A pesar de ser dos corceles, estos jalan del mismo carruaje, y es que tanto el alma como su discurso poseen en potencia la misma capacidad de destruir como de preservar. El fármacon nos señala esta ambigüedad. Como mencionaba Sylvie:</p>
<blockquote>
<p>“El Fármacon sería entonces lo que encierra en sí mismo a su contrario”.</p>
</blockquote>
<p>Que opere como veneno o remedio, que se traduzca como amor u odio, que su efecto sea de preservación o destrucción, etc, dependerá del conjunto del texto del discurso. En su historicidad, en la temporalidad, en la labor del rodeo dialéctico, o bien, en la ausencia de esta labor, operando como suplencia.</p>
<p>Los biblia que carga Fedro son sólo un nivel de este texto. Los otros niveles se encuentran en el jairein como escena, en las calles y plazas de la ciudad que se oponen al espacio de esparcimiento a las orillas del río Iliso, en donde Oritea murió, donde cayó en letargo, por estar distraída regocijándose con Fármaceo.</p>
<p>Lo que está en juego en la oposición de los espacios, en las distintas escenas, la ciudad y los jardines exteriores a ella, entre la vida y la muerte, el trabajo y el letargo, la mnesis y la hipomnesis, el remedio y el veneno, es el despliege de un texto, es cuestión de diferencia y la diferencia es la escritura.</p>
<blockquote>
<p>“Esta diferencia, que no es más sensible que inteligible, permite la articulación de los signos entre sí en el interior de un mismo orden abstracto –de un texto fónico o gráfico, por ejemplo- o entre dos órdenes de expresión. Permite la articulación del habla y de la escritura –en sentido corriente, así como funda la oposición metafísica entre lo sensible y lo inteligible, luego entre significante y significado, expresión y contenido, etc. Si la lengua no fuera ya, en este sentido, una escritura, ninguna notación derivada sería posible; y el problema clásico de las relaciones entre habla y escritura no podría surgir”. –Jacques Derrida. De la gramatología.</p>
</blockquote>
<p>Y es así como vemos surgir en el Fedro el problema clásico de la relación entre habla y escritura, íntimamente relacionado con el tema, con el sujeto de estos discursos, desde Platón hasta Le Poulichet y apoyándonos en Derrida como intentando hacer una especie de apalancamiento entre estos dos textos quizás podamos extraer algunas conclusiones provisionales.</p>
<p>El hilo conector está en el fármacon, pues este es una sombra, un remanente, ES HIJO, del acto de escritura.</p>
<p>Podríamos decir también que la ambigüedad de la traducción del fármacon se debe a que este no posee en sí una sustancia, sino que funciona como una señal que apunta a lo Real del acto de escritura.</p>
<p>Que apunte a lo Real del acto de escritura significa que para hablar de este tenemos que recurrir al mito, pues el mito es un primer ejercicio de imaginarización y simbolización de lo Real. Y es precisamente lo que hace Sócrates en el Fedro.</p>
<p>El mito que nos cuenta Sócrates trata sobre la invención de la escritura y su evaluación cuando esta es presentada al Rey de Egipto (Rey de los Dioses).</p>
<p>Theut le presenta al Rey de Egipto la invención de los caracteres para la escritura como una herramienta con la que el pueblo egipcio podrá ejercitarse en el arte de la memoria. El Rey Tamus (Zamus) reconoce en esta su opuesto, ve cómo al tener la facilidad del registro de la palabra el pueblo comenzaría a rechazar la necesidad de ejercitar la memoria, por tener el acceso al texto y servirse de este como una forma de suplencia.</p>
<blockquote>
<p>“Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, la atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma.” – Platón, Fedro.</p>
</blockquote>
<p>La ciencia de la memoria es también la ciencia del logos, del ejercicio dialéctico y de la preservación del objeto amado, en esta se encuentra el remedio. Mientras que, por el otro lado los biblia y los farmacea son opuestos a la verdadera medicina:</p>
<blockquote>
<p>“A la verdadera medicina, basada en la ciencia, son en efecto opuestos, de un plumazo, la práctica empírica, la operación según recetas aprendidas de memoria, el conocimiento libresco y el uso ciego de las drogas. Todo eso, se nos dice, es manía” – Jacques Derrida. La farmacia de Platón.</p>
</blockquote>
<p>Estos se encuentran del lado del veneno, del letargo y del olvido.</p>
<p>Será el conjunto del discurso (Expresado en el despliegue de una escena) lo que determine la dirección hacia la que apuntará el fármacon. Operar sobre este discurso no será tarea sencilla pues, como vimos, el juicio, la determinación del valor de la escritura de este discurso, se lleva a cabo en otra escena (En otro registro). La filosofía sólo puede representar esta otra escena a través del mito, sin embargo, si confiamos en el psicoanálisis y sabemos escuchar el conjunto de este discurso, tal vez tengamos una oportunidad de realizar una operación que apunte a lo inconsciente y modificar así la dirección en la cual el fármacon ha virado en cada uno de los analizantes. Pero las herramientas para realizar dicha operación no podremos introducirlas nosotros, sino que habremos de reconocerlas en el texto del discurso del cual el sujeto es producto, del que es hijo y a través del cual, padece una sentencia Divina.</p>
<p>El sujeto ya trae consigo, como Fedro trae los textos de Lysias bajo su ropaje, el fármacon que nos indicará el o los significantes que nos permitirán despertarlo, así como Sócrates enuncia sus discursos sobre el Amor precisamente porque es sobre esto que se ha escrito un discurso demasiado apresurado.</p>
<p>Con esto apenas alcanzamos a hacernos una vaga idea de lo ocurre con el fármacon en las toxicomanías, y de las repercusiones que tiene para la clínica. Escribo este texto con la esperanza de que nos sirva para esclarecer o continuar nuestra indagación personal alrededor de estos textos y también para quienes en otro momento se inicien en la indagación por la naturaleza del fármacon.</p>
<p>Por el momento, me es imposible ir más allá, tanto los textos griegos como la lectura de Derrida y el trabajo de Le Poulichet demandan una labor que nos supera individualmente y en la que además, corremos el riesgo de distraernos y caer nuevamente en el letargo por acceder mediante el recurso escrito a la expresión de una experiencia, por lo que será importante no desviar la mirada de la clínica, que es a dónde uno vuelve una y otra vez para despertar del sueño inducido por la lectura libresca.</p>
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      <itunes:author><![CDATA[🦢 Cardxyz 🦬]]></itunes:author>
      <itunes:summary><![CDATA[<p>Este texto es producto de una presentación que realicé hace un par de semanas en un grupo de lectura del libro “Toxicomanías y psicoanálisis” de la autora Sylvie Le Poulichet. </p>
<p>Cuando acepté la invitación no esperaba nada pues desconocía tanto este libro como a su autora, pero tuve la fortuna de encontrar uno de esos textos que son preciosos por mantenernos ocupados.</p>
<p>La mirada de Sylvie sobre el tema de las toxicomanías es aguda y precisa, me da la impresión de tener la habilidad para ver más allá de lo evidente que se nos ofrece en los supuestos saberes de la psiquiatría, la psicología e incluso del psicoanálisis sobre el tema de las toxicomanías.</p>
<p>Su comentario nos despierta, así como el discurso de Sócrates en el Fedro, a la vida del logos y nos invita a retomar mediante la dialéctica y la práctica clínica, el camino fuera del letargo de los textos escritos.</p>
<p>En su texto, Sylvie menciona la cualidad del fármacon de ser a la vez un remedio y un veneno, esta ambigüedad no es sólo un problema de traducción, si el fármacon “encierra en sí mismo su propio contrario”, como nos dice la autora, es porque este significante apunta a un efecto del discurso en sí mismo, y no es un simple concepto que encierra una significación común.</p>
<blockquote>
<p>“Es de alguna manera esta “estructura de ambigüedad y de reversibilidad” la que infesta todas las reflexiones en materia de psicofarmacología”. –Sylvie Le Poulichet.</p>
</blockquote>
<p>“Fármacon” señala un resto, un retoño, UN HIJO de la operación de una escritura, más adelante veremos de qué se trata esta escritura.</p>
<p>Cuando se pronuncia un discurso sobre cualquier objeto, el discurso y el objeto se ven afectados cada uno por las posibilidades del otro. Resulta inevitable que al proponer un saber sobre el fármacon, este saber no se vea afectado por la huella del fármacon, es decir: es inevitable que la forma de dicho saber no posea en sí mismo las cualidades del fármacon.</p>
<p>Para el trabajo de Sylvie, es importante el diálogo platónico “Fedro”, y el comentario que Jacques Derrida hace sobre este diálogo en su texto “La farmacia de Platón”. Las reflexiones en materia de psicofarmacología tienen el mismo efecto que los textos de Lysias que Fedro carga y con los que consigue alejar a Sócrates de su espacio cotidiano: las calles y las plazas de la ciudad. Vemos que los textos de Lysias conducen a estos dos amigos a un espacio (simbólico) de recreación y esparcimiento (De letargo).</p>
<p>El diálogo se desarrolla fuera de las murallas de la ciudad, cerca del río Ilisio, que fue escenario de la caída de la ninfa Orítea hacia las aguas del mismo; según Sócrates, el viento la empujó a caer mientras ella se regocijaba con “Farmaceo” (O Farmacea, como parte de la ambigüedad del fármacon encontraremos que ni siquiera su género es claro).</p>
<p>Entonces, el escenario donde se lleva a cabo el diálogo ya es parte del hilo del discurso. Es un lugar de esparcimiento, dónde Sócrates y Fedro se endulzan los sentidos, se regocijan con el viento, el pasto, la sombra y los sonidos de la naturaleza, en oposición al trabajo que acostumbra tener lugar en las calles y plazas de la ciudad.</p>
<p>Es en este escenario dónde se desarrollará un juego que está en relación con la Verdad.</p>
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<p>“Y el jairein tiene lugar en nombre de la verdad. Los topoi del diálogo no son indiferentes. Los temas, los lugares en el sentido de la retórica, están estrechamente inscritos, comprendidos en parajes cada vez más significativos, son puestos en escena; y en esa geografía teatral, la unidad de lugar obedece a un cálculo o a una necesidad infalibles.” –J. Derrida - La farmacia de Platón.</p>
</blockquote>
<p>El jairein es más que un lugar, es:</p>
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<p>“…una escenificación de las condiciones bajo las que se puede alguien aproximar al logos y a sus múltiples y a veces contradictorias verdades.” –Dafna Saportas Cruz.</p>
</blockquote>
<p>La multiplicidad, la condición contradictoria de las verdades, es entonces una cualidad del logos, del discurso. Insisto, Fármacon es sólo su efecto. El proceso de significación es la reducción de una paradoja a un discurso que sea enunciable, más no por enunciarlo deja de estar afectado por la forma de la paradoja. La ambigüedad, la ambivalencia, la coincidencia de los opuestos, son perceptibles aquí, pero se manifiestan también en otras escenas que si bien para la filosofía serán representadas a través de los mitos, desde el psicoanálisis podremos escucharlas en el discurso vivo de lo inconsciente.</p>
<p>Volviendo al hilo del Fedro. El estar distraída con Farmaceo influye, según Sócrates, en que Orítea caiga y muera en las aguas del río Ilisio, así como la riqueza sensorial del jardín en el que se encuentra con Fedro es una metáfora del encantamiento bajo el que se encuentra este último causado por los textos de Lysias y con el que conduce a Sócrates fuera de sus ocupaciones, pero Sócrates parece estar advertido y sólo sigue en el juego a Fedro para más adelante despertarlo del letargo inducido por los textos que carga bajo su manto.</p>
<p>El contenido de estos textos no es algo trivial. Fedro está fascinado por el discurso escrito de Lysias, tanto que, al no serle suficiente escucharlo, se ha hecho con los textos en el que este está escrito y ha pasado toda la mañana revisándolos. Cree haberlos aprendido e intenta ponerse a prueba con Sócrates, pero Sócrates se adelanta y le solicita compartir el discurso escrito.</p>
<p>La idea de la suplencia ya está en juego aquí, en lugar de ejercitarse en el discurso, los amigos recurren al texto para conocer las palabras de Lysias, esto le ahora a Fedro una labor.</p>
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<p>“Platón compara el medicamento con la escritura: así como la escritura pone el texto en letargo, y sustituye la mnesis por la hipomnesis, así el medicamento hace las veces de “suplente físico de lo psíquico ausente”. –Sylvie Le Poulichet</p>
</blockquote>
<p>Esto deja una duda: Podemos notar como el medicamento suple algo psíquico, igual que el texto en el Fedro suple el trabajo de la memoria, pero ¿Qué es lo psíquico ausente aquí?</p>
<p>Dijimos que el fármacon le ahorra a Fedro una labor, podríamos decir también que el fármacon se instaura ahí donde hay ausencia de labor y esta labor está en relación con el amor.</p>
<p>No es coincidencia que el amor sea el tema de los textos de Lysias (Es el amor lo que es suplantado, lo que es puesto en letargo mediante la escritura en el texto) y que este pase a ser tema de los discursos de Sócrates, con los que intentará despertar a Fedro a la luz de la Verdad.</p>
<p>La respuesta de Sócrates al discurso de Lysias se da en dos partes: Sócrates enuncia dos discursos sobre el amor, siendo el primero falso y el segundo verdadero. El primer discurso de Sócrates funciona como una conclusión demasiado apresurada sobre el amor, mientras que en el segundo recurre a la metáfora y a la dialéctica para aproximarse a la verdad sobre el amor. La dialéctica aquí es la capacidad de descomponer un objeto o concepto examinando sus partes, es decir: se requiere de un esfuerzo, una labor de rodeo del objeto del discurso y prevenirse así de pronunciar un discurso demasiado apresurado sobre él.</p>
<p>El amor será identificado por Sócrates como un “furor”, una forma de delirio (manía), opuesto a la razón y a la sabiduría, del lado de la locura, el amor se apoderará del alma de los hombres. Pero no es evidente que el delirio (manía) sea un mal: “Es todo lo contrario; al delirio inspirado por los dioses es al que somos deudores de los más grandes bienes”.</p>
<p>Para Sócrates habrá 2 especies de delirio (manía):</p>
<ul>
<li>Uno que no es más que una enfermedad del alma.</li>
<li>Mientras que el otro nos hace traspasar los límites de la naturaleza humana por inspiración divina.</li>
</ul>
<p>El furor que opera como una enfermedad del alma, sería entonces “tóxico” (Tóxico-manía), mientras que el otro, por recorrer dialécticamente al objeto y no agredirlo en una aproximación demasiado apresurada, por traspasar los límites de la naturaleza humana, por desarrollarse en un determinado jairein (En una escena, un encuentro, un intercambio de palabra, que nos puede “aproximar al logos y a sus múltiples y a veces contradictorias verdades.”, como nos decía Saportas Cruz), podríamos llamarlo (Haciendo un guiño a Jean Allouch) una “eroto-logía”?</p>
<p>Sócrates también nos habla sobre la naturaleza o el carácter de las Almas según el camino del Dios que hayan seguido en su ascenso antes de caer a este mundo. Refiere que “cada hombre escoge un amor según su carácter” y utiliza la metáfora del carro tirado por dos corceles para hablar del Alma. Los corceles representan las dos cualidades que puede poseer este movimiento: uno es vicioso, se precipita violentamente sobre el objeto amado para disfrutar de sus placeres sensuales, el otro es de buena raza y se contiene ante la presencia del objeto amado. El primero agrede al objeto amado mientras que el segundo lo preserva. En esta metáfora, agresión y preservación del objeto son dos corceles del mismo carruaje</p>
<p>Los discursos de Sócrates imitan el movimiento de cada uno de los corceles, dónde, en el primero, saca conclusiones apresuradas acerca del amor, y en el segundo realiza un rodeo dialéctico que nos permite ver mejor la composición de este.</p>
<p>A pesar de ser dos corceles, estos jalan del mismo carruaje, y es que tanto el alma como su discurso poseen en potencia la misma capacidad de destruir como de preservar. El fármacon nos señala esta ambigüedad. Como mencionaba Sylvie:</p>
<blockquote>
<p>“El Fármacon sería entonces lo que encierra en sí mismo a su contrario”.</p>
</blockquote>
<p>Que opere como veneno o remedio, que se traduzca como amor u odio, que su efecto sea de preservación o destrucción, etc, dependerá del conjunto del texto del discurso. En su historicidad, en la temporalidad, en la labor del rodeo dialéctico, o bien, en la ausencia de esta labor, operando como suplencia.</p>
<p>Los biblia que carga Fedro son sólo un nivel de este texto. Los otros niveles se encuentran en el jairein como escena, en las calles y plazas de la ciudad que se oponen al espacio de esparcimiento a las orillas del río Iliso, en donde Oritea murió, donde cayó en letargo, por estar distraída regocijándose con Fármaceo.</p>
<p>Lo que está en juego en la oposición de los espacios, en las distintas escenas, la ciudad y los jardines exteriores a ella, entre la vida y la muerte, el trabajo y el letargo, la mnesis y la hipomnesis, el remedio y el veneno, es el despliege de un texto, es cuestión de diferencia y la diferencia es la escritura.</p>
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<p>“Esta diferencia, que no es más sensible que inteligible, permite la articulación de los signos entre sí en el interior de un mismo orden abstracto –de un texto fónico o gráfico, por ejemplo- o entre dos órdenes de expresión. Permite la articulación del habla y de la escritura –en sentido corriente, así como funda la oposición metafísica entre lo sensible y lo inteligible, luego entre significante y significado, expresión y contenido, etc. Si la lengua no fuera ya, en este sentido, una escritura, ninguna notación derivada sería posible; y el problema clásico de las relaciones entre habla y escritura no podría surgir”. –Jacques Derrida. De la gramatología.</p>
</blockquote>
<p>Y es así como vemos surgir en el Fedro el problema clásico de la relación entre habla y escritura, íntimamente relacionado con el tema, con el sujeto de estos discursos, desde Platón hasta Le Poulichet y apoyándonos en Derrida como intentando hacer una especie de apalancamiento entre estos dos textos quizás podamos extraer algunas conclusiones provisionales.</p>
<p>El hilo conector está en el fármacon, pues este es una sombra, un remanente, ES HIJO, del acto de escritura.</p>
<p>Podríamos decir también que la ambigüedad de la traducción del fármacon se debe a que este no posee en sí una sustancia, sino que funciona como una señal que apunta a lo Real del acto de escritura.</p>
<p>Que apunte a lo Real del acto de escritura significa que para hablar de este tenemos que recurrir al mito, pues el mito es un primer ejercicio de imaginarización y simbolización de lo Real. Y es precisamente lo que hace Sócrates en el Fedro.</p>
<p>El mito que nos cuenta Sócrates trata sobre la invención de la escritura y su evaluación cuando esta es presentada al Rey de Egipto (Rey de los Dioses).</p>
<p>Theut le presenta al Rey de Egipto la invención de los caracteres para la escritura como una herramienta con la que el pueblo egipcio podrá ejercitarse en el arte de la memoria. El Rey Tamus (Zamus) reconoce en esta su opuesto, ve cómo al tener la facilidad del registro de la palabra el pueblo comenzaría a rechazar la necesidad de ejercitar la memoria, por tener el acceso al texto y servirse de este como una forma de suplencia.</p>
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<p>“Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, la atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma.” – Platón, Fedro.</p>
</blockquote>
<p>La ciencia de la memoria es también la ciencia del logos, del ejercicio dialéctico y de la preservación del objeto amado, en esta se encuentra el remedio. Mientras que, por el otro lado los biblia y los farmacea son opuestos a la verdadera medicina:</p>
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<p>“A la verdadera medicina, basada en la ciencia, son en efecto opuestos, de un plumazo, la práctica empírica, la operación según recetas aprendidas de memoria, el conocimiento libresco y el uso ciego de las drogas. Todo eso, se nos dice, es manía” – Jacques Derrida. La farmacia de Platón.</p>
</blockquote>
<p>Estos se encuentran del lado del veneno, del letargo y del olvido.</p>
<p>Será el conjunto del discurso (Expresado en el despliegue de una escena) lo que determine la dirección hacia la que apuntará el fármacon. Operar sobre este discurso no será tarea sencilla pues, como vimos, el juicio, la determinación del valor de la escritura de este discurso, se lleva a cabo en otra escena (En otro registro). La filosofía sólo puede representar esta otra escena a través del mito, sin embargo, si confiamos en el psicoanálisis y sabemos escuchar el conjunto de este discurso, tal vez tengamos una oportunidad de realizar una operación que apunte a lo inconsciente y modificar así la dirección en la cual el fármacon ha virado en cada uno de los analizantes. Pero las herramientas para realizar dicha operación no podremos introducirlas nosotros, sino que habremos de reconocerlas en el texto del discurso del cual el sujeto es producto, del que es hijo y a través del cual, padece una sentencia Divina.</p>
<p>El sujeto ya trae consigo, como Fedro trae los textos de Lysias bajo su ropaje, el fármacon que nos indicará el o los significantes que nos permitirán despertarlo, así como Sócrates enuncia sus discursos sobre el Amor precisamente porque es sobre esto que se ha escrito un discurso demasiado apresurado.</p>
<p>Con esto apenas alcanzamos a hacernos una vaga idea de lo ocurre con el fármacon en las toxicomanías, y de las repercusiones que tiene para la clínica. Escribo este texto con la esperanza de que nos sirva para esclarecer o continuar nuestra indagación personal alrededor de estos textos y también para quienes en otro momento se inicien en la indagación por la naturaleza del fármacon.</p>
<p>Por el momento, me es imposible ir más allá, tanto los textos griegos como la lectura de Derrida y el trabajo de Le Poulichet demandan una labor que nos supera individualmente y en la que además, corremos el riesgo de distraernos y caer nuevamente en el letargo por acceder mediante el recurso escrito a la expresión de una experiencia, por lo que será importante no desviar la mirada de la clínica, que es a dónde uno vuelve una y otra vez para despertar del sueño inducido por la lectura libresca.</p>
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